Colombia, Ecuador y video

EL RECIENTE ESCÁNDALO DESATAdo tras la divulgación de un video en el que el Mono Jojoy confirma la muerte de Tirofijo y da fe de una “ayuda en dólares (de parte de las Farc) a la campaña de Correa”, enloda aún más las ya paralizadas relaciones diplomáticas entre Colombia y Ecuador.

Desde cuando el Ejército colombiano tomó la decisión de atacar un campamento de las Farc en el vecino país, en marzo de 2008, argumentando que se trataba de un ataque preventivo, como lo hiciera en su momento el presidente estadounidense George W. Bush al invadir Irak, un sartal de desafortunadas decisiones ha impedido que se restablezca la normalidad diplomática.

El gobierno de Ecuador demandó a Colombia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la “posible ejecución extrajudicial” del ciudadano ecuatoriano Franklin Aisalla, quien murió en el bombardeo de Angostura donde cayó abatido Raúl Reyes, segundo al mando de las Farc. No hace mucho que un juez ecuatoriano dictó orden de arresto contra el ex ministro Juan Manuel Santos a raíz del mismo ataque militar, pasando por alto las instancias internacionales avaladas para tal efecto y suponiendo de entrada que la Interpol le haría eco a tan absurda y errática petición. En días recientes, para pasar de la enemistad política a la turbulencia económica, les fueron impuestos aranceles a más de 1.300 productos provenientes de Colombia con el objetivo, discutible, de “corregir una distorsión en la balanza comercial provocada por un efecto cambiario”. Balanza que, dicho sea de paso, le es igualmente desfavorable a Ecuador con países que, como en el caso de Venezuela, no han sido objeto de las mismas obstrucciones.

En este complicado escenario, el Gobierno colombiano decide responder a los ataques de Correa filtrando un video editado, cuyo alcance será determinado por la Organización de Estados Americanos. Importante que toda esta información sea validada por entidades internacionales independientes, pues las denuncias son muy graves, y que se eviten las acusaciones vociferantes y las filtraciones estratégicas que ningún bien hacen a la relación. Porque ya estos señalamientos al gobierno de Correa habían sido sugeridos por el general Naranjo con la información encontrada en el computador de Raúl Reyes, y en ese momento se dijo que se harían públicas en su totalidad. No ocurrió así y ojalá no estemos, como algunos analistas han sugerido, frente a una estrategia del Gobierno Nacional de ir soltando a cuentagotas y según la coyuntura mucha de esa información que guarda con celo.

La reacción de Correa ante el video, como era de esperarse, fue de indignación. Organizó una comisión de la sociedad civil que tiene por labor investigar la veracidad del mismo. Pero todos nos preguntamos, incluidos algunos medios de comunicación ecuatorianos, por qué sus miembros son de la órbita del gobierno y no dan muestras de independencia alguna. Ya el presidente Hugo Chávez adhirió a su homólogo Correa aduciendo que no creía en la veracidad del video, y de “política y mediática” calificó el canciller de Ecuador, Fander Falconí, lo que consideró una reacción a las demandas interpuestas a Colombia en diferentes cortes internacionales. El presidente Correa, que no la tiene fácil en su país ante los recientes encontrones con la prensa y las denuncias de corrupción que involucran a su hermano, con seguridad le dará un uso político a esta nueva embestida para salir airoso de las bajas de popularidad que ya empiezan a afectarle.

De seguir por donde vamos, las relaciones comerciales sufrirán daños irreparables y, lo que es quizá peor, la enorme cantidad de refugiados que huyen de la guerra interna que vive Colombia podrán verse afectados por las reprimendas que con seguridad alista el presidente Correa. Malos tiempos los que corren con el vecino país y no se ven, en el horizonte, vientos de cambio.

 

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