EE.UU. aumenta la presión a Micheletti

Estados Unidos revocó cuatro visas diplomáticas a miembros del Gobierno de facto en Honduras.

Estados Unidos aumentó el martes su presión sobre el Gobierno de facto de Honduras un mes después del golpe que sacó del poder a Manuel Zelaya, quien sigue instalado en la frontera reclamando su retorno mientras las autoridades interinas hacen oídos sordos.  

Washington anunció el martes que revocó cuatro visas diplomáticas a miembros del Gobierno de facto de Honduras y estudia cancelar más, un gesto de apoyo a Zelaya luego de que el derrocado mandatario pidiera medidas más firmes del presidente Barack Obama contra los “golpistas”.  

“Estos son contragolpes, estamos recibiendo victorias de Dios y del pueblo frente a ellos que están recibiendo derrotas todos los días”, dijo Zelaya tras el anuncio de Washington.   “A los 30 días del golpe debemos de agarrar más fuerzas hasta seguir luchando hasta obtener la victoria total”, acotó en declaraciones transmitidas por una radio hondureña.   Estados Unidos había apoyado la suspensión de Honduras de la Organización de Estados Americanos (OEA) tras el golpe de Estado, pero no ha retirado a su embajador en Tegucigalpa.  

“Esto es parte de nuestra política general hacia el régimen de facto”, dijo el portavoz del Departamento de Estado norteamericano Ian Kelly al anunciar la revocación de visas, que se sumó a la suspensión de ayuda militar estadounidense por 16,5 millones de dólares.  

La crisis política en Honduras, la peor en dos décadas en Centroamérica, representa un desafío para el Gobierno de Obama, que protagoniza una pulseada por la influencia regional con el mandatario venezolano, Hugo Chávez, uno de sus mayores críticos y el más cercano aliado de Zelaya.   España anunció que pedirá a la Unión Europea que tome medidas como la de Estados Unidos y revoque las visas a miembros del Gobierno de facto de Honduras.  

“Como España vamos a instar a la Unión Europea a que se tomen medidas similares”, dijo el canciller español, Miguel Angel Moratinos, luego de una reunión con su par venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas.   Desde que Zelaya fue sacado de su residencia a punta de fusil el 28 de junio y expulsado a Costa Rica -lo que desató la condena de la comunidad internacional-, tres infructuosas rondas de negociaciones con el presidente costarricense, Oscar Arias, como mediador llevaron a un aparente callejón sin salida.  

Mientras el Gobierno interino de Roberto Micheletti, que también sufre algunas sanciones de organismos multilaterales, se niega a reinstaurar a Zelaya en el poder, el derrocado presidente ha sentado base en la frontera de Nicaragua con Honduras para reclamar su restitución.

 

 

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