Zar antidrogas de EE.UU. rechaza negociaciones con cárteles

También se mostró en desacuerdo con la legalización del consumo de estupefacientes.

El director de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de la Casa Blanca, Gil Kerlikowske, refrendó en México la oposición de su país a negociar con los cárteles y a legalizar el consumo de drogas como solución al problema del narcotráfico.

“Encuentro muy difícil escuchar a alguien que me diga que debería haber negociación, o discutir acuerdos con los narcotraficantes. Ellos son criminales y los Gobiernos libres en el mundo no negocian con terroristas”, dijo el zar antidrogas estadounidense, en el cargo desde mayo pasado.

En rueda de prensa conjunta con el ministro de Salud mexicano, José Ángel Córdova, Kerlikowske elogió al presidente de México, Felipe Calderón, por la lucha frontal contra los cárteles de drogas que lanzó al asumir el poder en diciembre de 2006 y que tiene como puntal el Ejército.

“Los narcotraficantes no son más que criminales y terroristas y la legalización no es claramente la respuesta que sería suficiente para la gente de cualquier país”, apuntó.

El alto funcionario estadounidense reiteró el respaldo de la Administración de Barack Obama a las actuales políticas antidrogas de México, plasmado en un apoyo económico de unos 1.400 millones de dólares a través de la Iniciativa Mérida, acordada en 2007.

Parte de esos fondos los empleará México para crear un Observatorio Nacional de las Acciones.

Según Kerlikowske, “claramente hay apoyo de la gente en todo EE.UU., en los gobiernos locales, comunidades, por el coraje que ha mostrado (Calderón) y su Administración para asumir el asunto”.
 
A comienzos de 2010 las autoridades de México y EE.UU. sostendrán una reunión en territorio estadounidense para explorar las mejores prácticas en prevención y tratamiento a drogodependientes, indicó.

Este asunto centra buena parte de la visita de cuatro días que el zar antidrogas realiza desde el lunes a México.

Ayer Kerlikowske visitó, acompañado por la primera dama de México, Margarita Zavala, uno de los más de 300 centros Nueva Vida para la rehabilitación de adictos, que reciben al año unos 1.500 millones de pesos (112 millones de dólares) del Gobierno mexicano.

El funcionario dijo estar impresionado por lo que ha visto en su primera visita al país y consideró “equilibrado” el modo en que el Gobierno intenta prevenir el consumo de drogas en México, que ha crecido en los últimos años.

Por su parte, Córdova sostuvo que las iniciativas gubernamentales persiguen que los adictos “sean vistos como enfermos y no como criminales”
“Nuestro objetivo es que las personas que son verdaderamente enfermos puedan ser tratadas y no juzgadas como delincuentes”, agregó.

Ambos funcionarios reconocieron que uno de los mayores retos para sus países es dificultar el acceso de la gente a las drogas, que ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas, sobre todo entre los jóvenes.

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