El Sistema Integrado de Transporte Público

FINALMENTE, AL TÉRMINO DE LA semana pasada, con bombos y platillos, el alcalde de Bogotá, Samuel Moreno, expidió el Decreto 309 por medio del cual se establece el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Una medida que ha sido recibida con beneplácito, aunque no se descarta que con el paso de los días genere el rechazo de los transportadores de hoy, tan dados a subirse al bus a la hora de los anuncios y a bajarse al momento de la acción. Por lo pronto, al menos, no han respondido con paros y presiones, lo cual puede ser indicativo de que quieren participar en el sistema, antes que torpedearlo.

Y es que los publicitados anuncios y discursos que acompañaron la firma del decreto a nadie podían sorprender. Del SITP se viene hablando desde hace años y nunca han estado en discusión los efectos positivos que tendrá el día que esté en funcionamiento. El diagnóstico sobre el caos actual del transporte público está claramente identificado y tiene como primera causa el propio esquema del negocio, de incentivos perversos.

En efecto, hasta ahora en la capital el sistema ha funcionado con base en unas empresas transportadoras que obtienen ciertas rutas —no siempre transparentemente adjudicadas— que, como no son propietarias de los buses, afilian a los particulares y les cobran una cuota para que las trabajen. Su incentivo está en obtener la ruta —preferiblemente de alto tráfico, nada en la periferia— y, una vez obtenida, todos los asuntos inherentes a la prestación de un buen servicio les tienen sin cuidado. Los dueños de los buses, a su vez, obtienen su ingreso del número de pasajeros, causa primigenia de la “guerra del centavo” y, por ende, del desorden en las vías para recoger al pasajero que fuere, en donde fuere y con los cierres de vía que fueren necesarios.

Este esquema cambiará con el nuevo sistema de operadores que tendrán control sobre los buses y serán responsables de la adecuada prestación del servicio de principio a fin. Con la división de la ciudad por zonas, además, se asegura que el servicio llegue a todas partes. La unificación del recaudo con tarifa unificada son urgentes en una ciudad que se dice moderna.

Aun cuando parezca apenas lógico y se venga planeando desde hace años, el paso dado no es de poca monta. La Alcaldía ha tomado una decisión valiente al firmar el decreto por tanto tiempo aplazado por el poder inmenso del sector transportador. La amenaza de un paro estuvo ahí presente y aun así se tomó la decisión que al menos deja asegurado el camino, sin reversa posible. Con todo, la implementación del SITP será larga y no exenta de inquietudes.

El primer paso, este año, será el diseño de la licitación, que debe ser absolutamente transparente y justa en dar oportunidades a todos los aspirantes. De esos pliegos dependerá, en gran medida, que los empresarios del transporte actuales se decidan a participar. Luego está por verse cómo se implementará la transición progresiva del sistema actual al nuevo. Ya se ha visto cómo los transportadores se han burlado de la ciudad para sacar los vehículos de la carrera séptima y es de esperar que en este caso hagan algo similar. Entre otras cosas, porque no habrá cama para tanta gente: de 66 empresas afiliadoras se pasa a 13 operadoras.

Las otras dudas tienen que ver con la integración de todos los planes de movilidad en curso. No hay todavía siquiera el estudio del prometido metro y ya se está diseñando este sistema que será su complemento y no el eje. Tampoco se sabe cómo se integrarán al sistema actores centrales de la movilidad como los ciclistas y sus ciclovías, los peatones o las motocicletas. No es claro cómo operarían vías que conecten varias zonas. Y, más que nada, de qué manera las zonas, las rutas y los nuevos sistemas de transporte se corresponderán con el Plan de Ordenamiento Territorial.

En fin, estamos ante una decisión política de gran envergadura sobre un proyecto que no admite discusión, pero lejos estamos de cantar victoria porque en el proceso de implementación todavía muchas cosas pueden tomar por la avenida incorrecta.

 

últimas noticias

Otra reforma fallida

Incinerar la paz