Abogados fraudulentos están al acecho de inmigrantes en EE.UU.

The New York Times cuenta cómo engañan a las personas que buscan legalizar su sueño americano.

Por 2,800 dólares, dijo Silvia Alfaro, un reputado abogado de inmigración en Salt Lake City le prometió que su marido obtendría un carné verde y su familia una oportunidad de alcanzar el sueño americano.

Alfaro, quien es ciudadana estadounidense, relató que le dijo al abogado, James Hector Alcalá, que su marido, Leonel, había vivido ilegalmente en este país durante 17 años y había sido deportado una vez. Alcalá prometió que se haría cargo de todo, recordó Alfaro, diciéndole que su marido era un buen hombre.

Pero, cuando Leonel Alfaro se presentó a instancias del abogado en una oficina federal de inmigración en Salt Lake City para una entrevista con miras a conseguir el carné verde, en abril pasado, de inmediato lo pusieron bajo custodia. Al día siguiente, estaba volando en un avión con rumbo a México. "Yo me sentía totalmente devastada", contó Silvia Alfaro, de 30 años de edad. "Estoy seguro que Alcalá me mintió y me robó".

El 28 de julio, oficiales federales y de inmigración a cargo de hacer valer la ley se reunieron en Salt Lake para anunciar el auto de formal prisión de Alcalá, de 41 años, bajo cargos relativos a que desde el año 2005, él había orquestado una enorme operación fraudulenta de inmigración desde su despacho legal en la localidad.

Entre otros aspectos, dijeron, él prometió a empresas estadounidenses miles de documentos laborales de carácter temporal, conocidos como visas H-2B, para empleados que estuvieran viviendo en Estados Unidos ilegalmente y no fueran, por tanto, elegibles para tener estos documentos. En un punto dado, Alcalá se volvió tan osado que usó los nombres de jugadores profesionales del futbol mexicano para solicitar las visas, destacó Jonathan Lines, quien supervisa investigaciones en Utah por el Servicio de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos, conocido como ICE, por sus siglas en inglés.

Por años, han sido comunes los fraudes que involucran a personas que se hacen pasar por consultores de inmigración con licencia, con el gancho de que consiguen documentos legales fácilmente. Sin embargo, el caso de Alcalá y otros similares son diferentes en cuanto a que involucran a verdaderos abogados, tendencia que algunos defensores y abogados de los derechos de inmigrantes dicen que está ocurriendo con frecuencia cada vez mayor.

"La situación ha ido empeorando", destacó Cheryl Little, la directora ejecutiva del Centro de Florida en Defensa del Inmigrante, en Miami. "Los inmigrantes son presa fácil de abogados sin escrúpulos, y frecuentemente se muestran reacios a o son incapaces de quejarse debido a que enfrentan probabilidades de que los deporten si efectivamente lo hacen".

En el año 2000, la Oficina Ejecutivo de Revisiones de Inmigración, el brazo del Departamento de Justicia que supervisa los tribunales de inmigración, empezó a disciplinar a abogados del área de inmigración que tuvieron encontronazos con la ley. Desde esos días, ya suspendió o expulsó a más de 300 abogados de este tipo de la práctica en cortes de inmigración. Sin embargo, esto no ha impedido que abogados rapaces exploten a inmigrantes indocumentados y a las empresas que los contratan, quienes en su mayoría no están familiarizados con el laberinto de las leyes federales de inmigración.

Un ex presidente de la Asociación Estadounidense de Abogados de Inmigración, Charles Kuck, quien representa a algunos de los viejos clientes de Alcalá, destaca que surgen oscuros abogados cada vez que el Congreso estadounidense considera emprender una


reorganización de las leyes de inmigración. "Cada estado tiene su James Alcalá: un hombre o mujer que ha sido detenido o acusado formalmente, o que debería ser arrestado o acusado, por haber participado en actividades fraudulentas", destacó Kuck.

La abogada de Alcalá, Susanne Gustin, no quiso ofrecer comentarios al respecto. Alcalá, quien no ya fue puesta en libertad mientras su juicio está pendiente -- mismo que no ha sido programado --, no devolvió telefonemas a su despacho legal. De ser hallado culpable, enfrenta una condena de hasta 10 años en la cárcel.

Documentos de la corte en el caso de Alcalá asientan que el lábil abogado* les aseguraba a empresas que él podría asegurarles las preciadas visas H-2B para sus trabajadores, a quienes daba instrucciones más tarde para que regresaran a México y le mintieran a oficiales consulares de Estados Unidos.

"Había muchísimas personas que estaban saliendo afectadas, que estaban intentado hacer las cosas de manera legítima, pero Alcalá nunca explicó que les pasaría a ellos", comentó Lance Starr, abogado de inmigración que trabajó en otra época para Alcalá, pero se empezó a abrigar sospechas de que el bufete estaba violando la ley. "âl le estaba diciendo a la gente, Yo puedo legalizarte rápida y fácilmente, y para ellos, era su única esperanza".

Dos años atrás, el Centro de Florida en Defensa del Inmigrante lanzó una campaña de servicio público en criollo y español, advirtiéndole a la población de los fraudes de inmigración, incluidos aquéllos perpetrados por abogados. En fecha reciente, Little dijo que ella cobrado conciencia de las estafas generalizadas con las visas H-2B en Florida. Otros casos que involucran a abogados de inmigración acusados de fraude se han desarrollado a lo largo de Estados Unidos este año.

En vista de la investigación de Alcalá, veintenas de inmigrantes indocumentados que le habían pagado para recibir ayuda inundaron con telefonemas a abogados de Salt Lae City, temiendo que estuvieran arruinadas sus probabilidades de obtener la residencia legal en Estados Unidos. La Comercio de Comercio Latinoamericana en Utah ha estado recibiendo tantas averiguaciones que ya creó una línea abierta especial a fin de manejarlas.

Un abogado de inmigración en Salt Lake, Aaron Tarin, dijo que su oficina estaba manejando aproximadamente cinco casos por semana relacionados con ex clientes de Alcalá. Uno de ellos es Silvia Alfaro, a quien Tarin representa en sus esfuerzos por salvar los restos del caso de su marido.

"El mayor daño aquí es que abogados del área de inmigración tradicionalmente han sido el único puente real entre los inmigrantes que vienen a este país y el sueño americano", dijo Tarin. "Este caso socava no solamente la confianza, sino al sistema en general".

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