Unasur, ante el reto de superar la polarización por las bases de EE.UU.

Unasur &quot;no sentará&quot; a Colombia &quot;en el banquillo de los acusados. <p>&nbsp;</p>

La Cumbre extraordinaria que la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) celebrará mañana en Bariloche intentará superar la tensión generada en la región por el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos.

Presidentes de los doce países de Unasur se reunirán en esta ciudad argentina -situada unos 1.650 kilómetros al sur de Buenos Aires-, para intentar limar las discrepancias y conseguir del colombiano Álvaro Uribe garantías sobre su acuerdo con Washington, que permite utilizar al ejército estadounidense hasta siete bases en territorio colombiano.

La tensión marcará la cita de Bariloche, precedida de una escalada de críticas y descalificaciones contra Uribe por parte del venezolano Hugo Chávez, que ha adelantado que prepara la ruptura de las relaciones diplomáticas con Colombia, congeladas desde finales de julio.

Chávez, que ha asegurado que presentará en la Cumbre un informe para desmontar "las mentiras" de Colombia sobre el acuerdo militar, considera que "esas siete bases son una declaración de guerra contra la revolución bolivariana y así lo asumimos".

Bogotá, por su parte, ha denunciado ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (EOA) las "injerencias" del líder venezolano en asuntos internos.

Uribe quiere abordar otros asuntos espinosos, como la carrera armamentista de algunos de sus vecinos -con especial atención a Venezuela-, los acuerdos de cooperación extra-regionales y el terrorismo.

Chávez, por el contrario, insiste en que el polémico acuerdo militar entre Bogotá y Washington será el único tema de la Cumbre que, según Argentina, el país anfitrión, tendrá una "agenda abierta".

Las críticas al líder venezolano lanzadas anoche por el enviado estadounidense para Asuntos del Hemisferio Occidental, Christopher J. McMullen, no rebajarán la crispación entre Colombia y Venezuela, cuyos embajadores protagonizaron el miércoles un duro intercambio de acusaciones en el OEA.

McMullen, que realiza una visita relámpago a Uruguay y Argentina en vísperas de la Cumbre de Unasur, consideró una irresponsabilidad que Chávez hable de "vientos de guerra" en la región y apuntó que su Gobierno tampoco quiere bases militares "de ningún país" en América Latina.

Entretanto, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que no oculta su preocupación por el aumento de la presencia militar estadounidense en la zona, trata de apaciguar los ánimos y llama a una discusión moderada.

Consciente de que el fracaso de esta reunión asestaría un duro golpe al proceso de integración regional que lidera Brasil, Lula apuesta por un "debate franco" y por fortalecer el Consejo de Defensa de la Unasur.

En esta línea se enmarcan también Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, e incluso Ecuador -uno de los más críticos con el acuerdo- ha rebajado la dureza de sus críticas en los últimos días.

Unasur "no sentará" a Colombia "en el banquillo de los acusados", subrayó recientemente el canciller ecuatoriano, Fánder Falconí.

Falconí, no obstante, exigió a Bogotá una renuncia explícita a su tesis de "guerra preventiva" para avanzar en la reanudación de las relaciones diplomáticas entre ambos países, rotas en marzo de 2008, tras el bombardeo de tropas colombianas sobre un campamento clandestino de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) en la selva de Ecuador.

Tras la estela de Chávez, el boliviano Evo Morales ha mantenido el nivel de sus descargas contra Colombia y ha denunciado que la guerrilla de las FARC es el "mejor instrumento del imperio" de EEUU porque se ha convertido en el pretexto para la presencia de militares estadounidenses en territorio colombiano.

Morales adelantó ayer que planteará en la Cumbre la convocatoria de un referendo regional para que "los pueblos" de América Latina decidan sobre el acuerdo militar entre Colombia y Estados Unidos.

En el extremo opuesto, el peruano Alan García ha manifestado su apoyo a Uribe y ha planteado ya otro de los temas polémicos de Bariloche: el acuerdo que negocian Chile y Bolivia sobre las aspiraciones bolivianas de recuperar su litoral en el Pacífico.

Pese a que no está previsto que la Cumbre se prolongue por más de seis horas, algunos mandatarios aprovecharán para mantener encuentros bilaterales,como el paraguayo Fernando Lugo, que se reunirá con la anfitriona, Cristina Fernández, y con Chávez.

La cita de Bariloche fue convocada con carácter extraordinario tras el fracaso de la cumbre del pasado día 10 en Quito, a la que no asistió Uribe.