ONU distribuye alimentos a 200.000 afectados por la sequía en Siria

Las zonas de Al Hasakeh, Al Raqa y Deir Ezor han sufrido tres períodos de sequía consecutivos, los peores que se recuerdan en ese país en cuarenta años.

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA) empezó esta semana a distribuir comida a 200.000 personas del noroeste de Siria, en su mayoría familias de pequeños agricultores y pastores afectados por la sequía de 2009.

Desde 2006, las zonas de Al Hasakeh, Al Raqa y Deir Ezor han sufrido tres períodos de sequía consecutivos, los peores que se recuerdan en ese país en cuarenta años, según un comunicado de esta organización de la ONU.

Este operativo forma parte del Plan de Respuesta a la Sequía en Siria puesto en marcha por la ONU el pasado mes de agosto para mitigar los efectos de la persistente falta de lluvias y cubrir las necesidades nutricionales de la población hasta la próxima cosecha de julio.

La asistencia alimentaria se produce gracias a las donaciones del Fondo Central de Respuesta a Emergencias de las Naciones Unidas, del departamento de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea y de Australia, Irlanda, Arabia Saudí y Suecia
El PMA proporcionará durante dos meses una ración de comida que incluye arroz, "bulgur" (un alimento elaborado a partir del trigo) , aceite, harina de trigo, garbanzos y sal.

La agencia de la ONU ha recibido hasta ahora 8,2 millones dólares de los 22 millones necesarios para proporcionar ayuda alimentaria a unas 300.000 personas.

"Decenas de miles de familias sirias se han visto afectadas por una sequía tras otra, se han trasladado a las ciudades y sus hijos han abandonado el colegio con una subida alarmante del absentismo escolar en algunas zonas" , dijo el director nacional del PMA en Siria, Muhanad Hadi.

Las familias afectadas tienen, según Hadi, "extrema necesidad de asistencia alimentaria para subsistir".

La población rural directamente afectada por la sequía ha perdido casi todas las fuentes de sustento y se enfrenta a dificultades extremas, según datos del Gobierno sirio y de dos asesores de la ONU que visitaron la zona en 2009.

El 80 por ciento de los afectados vive de una dieta a base de pan y té con azúcar, insuficiente para cubrir las necesidades nutricionales diarias necesarias para una vida sana y activa.

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