Arriba el telón

A PARTIR DE ESTE VIERNES, BOGOTÁ ESTÁ DE fiesta. Y lo estará durante 17 intensos días que es lo que dura el XII Festival Iberoamericano de Teatro, en esta ocasión sin su mentora y figura más emblemática, Fanny Mikey, pero con un cartel de lujo y una sucesora que se estrena en el codiciado cargo de directora. Ana Marta de Pizarro, contra quien más de uno se opuso, tendrá que demostrar que los 15 años en que acompañó como asesora y asistente a la irreemplazable Fanny Mikey, fueron suficientes para garantizar la reconocida calidad de uno de los eventos culturales más esperados del año.

Como ya es costumbre, las cifras hablan por sí solas de la magnitud de la empresa. Un total de 2.820 artistas, nacionales y extranjeros, darán vida al festival. Las compañías internacionales invitadas son 84, y cinco los continentes que se verán las caras. Más de 40 países compartirán escenarios con 172 grupos colombianos. Como también es costumbre, habrá géneros para todos los gustos y edades. Desde eventos para los niños y la familia, hasta comedia, drama, danza, flamenco, ópera china, poesía y conciertos.

Es más, habrá variaciones en el formato tradicional con que el Festival ha ganado reconocimiento internacional. La famosa Ciudad Teatro, que convocó a 600.000 personas en 2008, será armada en la sede de Compensar de la Avenida 68. Por primera vez en cinco años, Corferias le cede su espacio a este otro escenario en el que podrá asistirse a teatro infantil, circo, cuenteros, lucha libre, match de improvisación y mucha rumba en la Carpa Cabaret. En números redondos las funciones de la Ciudad Teatro ascienden a 1.200 y habrá boletas desde los 8.000 pesos, en un proceso de democratización del Festival que ya es un cambio positivo. En esa misma línea, habrá espectáculos itinerantes que también suponen un mayor contacto con el público. En los portales de Transmilenio, en parques, calles, centros comerciales y avenidas el Festival hará presencia.

Está por verse, claro, la verdadera calidad de las obras. Los datos puramente cuantitativos son prueba de lo bien preparados que llegan los organizadores a esta nueva fiesta del Teatro; lo otro, lo cualitativo, ya lo valorará el publico. Nótese de todos modos que la selección de obras y artistas, según se han presentado, cumple con los estándares de calidad a los que nos tenía acostumbrados Fanny Mikey.

Habrá teatro contemporáneo de diversas tendencias y estilos, pero inspirado en los problemas de nuestro tiempo, en “las pequeñas y grandes historias de todos los días”, para remitir al lector a otra muy buena noticia de esta versión del Festival: su página web sobresale por la calidad de la información y las reseñas. Junto a este teatro de los problemas del hoy, el espectador también tendrá la oportunidad de asistir a historias tradicionales, acaso clásicas, que nunca deben faltar pero que siempre traen en la adaptación nuevos lenguajes y propuestas estéticas. Para los menos avezados, sea esta la oportunidad de acercarse a grandes del teatro como Eurípides, Shakespeare o Dostoievski a partir de puestas en escena contemporáneas. Por último, que el espectador guarde aliento para las propuestas menos convencionales. El teatro de vanguardia, aquel que no obedece a los cánones y se permite todas las libertades, hará presencia con obras como Guerra, del italiano Pippo Delbono, en la que 11 de los 15 actores tienen alguna discapacidad física o mental.

Que se inicie entonces la gran fiesta. Ya no está Fanny Mikey, pero todo indica que habrá teatro para rato. Ese es, quizá, su mejor legado.

 

últimas noticias

El glifosato vuelve y juega

El conflicto sigue