Un recurso que se puede reutilizar

Colombia sigue siendo un país afortunado por tener una gran riqueza hídrica, más que otros países del mundo. Cuenta con las aguas oceánicas de las costas Caribe y Pacífica, con las cuencas del río Magdalena, el Cauca y la del Amazonas.

Pese a la gran riqueza fluvial y además de ser un país recurrente en lluvias durante todo el año, la situación del agua en el territorio es preocupante, tanto, que ahora se  está tomando un poco de conciencia frente al tema y se está empezando a ahorrarla.

Según el coordinador del programa de agua dulce para WWF Colombia, José Saulo Usma, se debe crear una cultura y hábitos que ayuden a disfrutar de este preciado líquido, ya que  el mayor problema no es la cantidad, sino la calidad de agua, pues las cuencas colombianas en su mayoría presentan una gran contaminación, sedimentación y deforestación. “Desde mediados del siglo pasado nos dedicamos a desecar los humedales de los ríos, deforestamos sus nacimientos, riberas, y vertimos en ellos aguas residuales e industriales de las ciudades y pueblos que recorren”.

Usma puntualiza que el primer paso es que cada ciudadano comience a ser parte de la solución de esta problemática y presione a los tomadores de decisiones para que implementen acciones concretas que preserven la calidad y cantidad de este recurso. “Si no cambiamos pronto, estaremos próximos a ostentar el título del país más rico en tener las mayores cloacas del mundo”.

Por otra parte, el director ejecutivo de Ecofondo y uno de los promotores del referendo del agua, Rafael Colmenares, manifiesta que más de nueve millones de colombianos, según la Defensoría del Pueblo, carecen de agua potable y, de acuerdo con el Ideam, el 69% de la población tendrá graves dificultades de acceso al recurso hídrico en 2025.

Colmenares dice además que es preocupante que la principal demanda de agua dulce del país la haga la agroindustria con el 60%, mientras el pedido de este líquido para el consumo humano es sólo del 15%.

“Debería racionalizarse el gasto de agua a los sectores productivos y educar a la comunidad para que ahorre agua. Las empresas de servicios públicos deben crear redes de reúso del agua, pero mientras la legislación hídrica no deje de favorecer haciéndolas ganar más por el consumo, este problema continuará siendo una constante”, finaliza Colmenares.

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