Apagón ecológico

EL EMPIRE STATE, EN NUEVA YORK; la fuente de Trevi, en Italia, y el Corcovado en Río de Janeiro son tan sólo algunos de los lugares emblemáticos que apagarán sus luces durante 60 minutos en la noche de hoy.

Entre las 8:30 y las 9:30 se llevará a cabo la cuarta versión mundial de la Hora del Planeta, un proyecto promovido por la organización ambientalista WWF (World Wildlife Fund for Nature), con el objetivo de intensificar la lucha contra el calentamiento climático.

La iniciativa se gestó durante 2007 en Sydney, Australia —donde 2,2 millones de personas apagaron al tiempo sus luces durante una hora— y se replicó mundialmente en 2008 y 2009. En su última versión, el evento convocó a 1.200 millones de personas que se “desconectaron” en 4.000 ciudades alrededor del globo. Este año, 103 países se unirán al evento, por lo que los organizadores esperan batir un “récord de solidaridad medioambiental”, con la participación de “más de mil millones de personas” en todo el mundo.

El apagón ecológico se celebra tres meses después de la Cumbre Climática de Copenhague, que buscaba que las naciones mitigaran los efectos de gases invernaderos, causantes del desastre natural que está afectando las temperaturas en el planeta. Aunque la Cumbre fue considerada un fracaso al no lograr un acuerdo jurídicamente vinculante, los pactos políticos y de principios alcanzados en ella reflejaron la voluntad de los líderes y las naciones de avanzar en el proceso de adaptación y prevención del cambio climático.

Iniciativas como la de esta noche dan cuenta de la toma de conciencia planetaria con respecto a la magnitud del problema ambiental. El propósito es demostrar que sumando esfuerzos individuales se pueden concretar acciones y asumir compromisos frente al cambio climático. Tal y como lo señaló el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, “apagando las luces no esenciales durante una hora, la gente participará en un ejemplo simbólico que puede inspirar el cambio que tan urgentemente necesitamos”.

La toma de conciencia ambiental no es un fenómeno ajeno a nuestro subcontinente. La desaparición de los glaciares de la Cordillera de los Andes, la intensificación en la frecuencia de inundaciones y sequías, el aumento de ciclones tropicales y el incremento de la temperatura promedio son sólo algunos de los efectos más visibles que el cambio climático global tiene en Sudamérica.

México y Argentina han abrazado la convocatoria de la WWF y han sido difusores entusiastas del evento. En nuestro país, numerosas gobernaciones, alcaldías, empresas del sector público y privado se vincularon y uno once mil colombianos se han inscrito como colaboradores en la página web de la Hora del Planeta. Importantes locaciones como la Torre del Reloj en Cartagena, el Museo de Arte Moderno de Medellín, la Plaza de Bolívar de Manizales y la plazoleta de Maloka en Bogotá, apagarán sus luces y albergarán distintas actividades culturales en homenaje a la naturaleza.

Colombia, una nación que posee gran parte de la biodiversidad del planeta, debe comenzar a debatir sobre su extrema fragilidad frente al cambio climático. Según informes del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), nuestro país es especialmente vulnerable, pues la mayor parte de su población está en las partes altas de las cordilleras, zonas donde se prevén problemas de escasez hídrica. En las costas, además, el aumento del nivel del mar puede impactar los asentamientos humanos y actividades económicas que son fundamentales para el país. Bienvenidas entonces las acciones que contribuyan a que adultos y niños se vinculen a la discusión sobre el medio ambiente y se familiaricen con los retos que representa el cambio climático.

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