Durante años, la conversación alrededor de los carros eléctricos en Colombia se concentró en dos preguntas: ¿hasta dónde alcanza la batería? y ¿dónde se puede cargar? Sin embargo, mientras este mercado gana espacio en las calles del país, comienza a aparecer otro desafío relacionado con lo que ocurre cuando uno de estos vehículos sufre un accidente.
Según cifras del Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT), entre enero y abril de 2026 se matricularon 14.541 vehículos eléctricos nuevos en Colombia, un crecimiento del 207 % frente al mismo periodo de 2025, un dato que muestra que el interés por esta tecnología sigue avanzado a pasos agigantados.
Pero detrás del entusiasmo por la movilidad eléctrica, aseguradoras, talleres y centros de reparación enfrentan un panorama mucho más complejo de lo que parece.
El desafío de asegurar un carro eléctrico
De acuerdo con Cesvi Colombia, al tratarse de un segmento relativamente nuevo, todavía no existe una base histórica suficientemente robusta que permita medir con precisión la frecuencia y severidad de los siniestros.
El reto consiste en encontrar un equilibrio entre ofrecer una prima competitiva para el usuario y, al mismo tiempo, mantener la sostenibilidad financiera del seguro.
A diferencia de los carros de combustión, cuya cadena de reparación y repuestos lleva décadas consolidada, el ecosistema de posventa para vehículos eléctricos todavía está en construcción en el país.
El problema aparece después del choque
En muchos casos, un accidente aparentemente menor termina convirtiéndose en algo más grave. Según explica Cesvi, varios componentes de estos vehículos no pueden repararse localmente y deben importarse bajo pedido, lo que prolonga los tiempos de reparación y puede dejar el carro detenido durante semanas o incluso meses.
La entidad advierte que el panorama se complica todavía más por la falta de talleres especializados y personal certificado para trabajar con sistemas de alto voltaje. No cualquier técnico puede intervenir un carro eléctrico y, de hecho, un procedimiento incorrecto durante el remolque o la manipulación del vehículo puede generar daños graves en el sistema eléctrico.
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La batería: el componente más costoso
Si hay una pieza que concentra gran parte de la preocupación en este tipo de vehículos, es la batería.
Para Cesvi Colombia, este componente representa entre el 30 % y el 50 % del valor total de un carro eléctrico.
La entidad señaló que un reemplazo de batería puede disparar rápidamente los costos de reparación hasta el punto de declarar pérdida total del vehículo, especialmente cuando los daños superan el 70 u 80 % del valor asegurado.
Además, advierten que la degradación natural de la batería por uso o envejecimiento normalmente no está cubierta por las pólizas tradicionales, ya que los seguros responden únicamente ante eventos súbitos e imprevistos como accidentes, robos o incendios.
Pese a estos desafíos, el mercado de carros eléctricos mantiene un crecimiento acelerado en Colombia. De acuerdo con la Andi y Fenalco, el acumulado entre enero y abril de 2026 ubica al Tesla Model Y como el más vendido del país en lo corrido del año, con 4.055 unidades matriculadas. Le sigue en segundo lugar el Renault Duster, con 3.574 registros, y más atrás aparece el Kia K3 con 3.418 unidades.