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Pisar el pedal del freno parece un acto automático, pero detrás de esa acción existe uno de los sistemas de seguridad más importantes de cualquier vehículo. Su misión no solo es detener el carro, sino permitir que el conductor mantenga el control en una curva, en medio de un trancón o en medio de una frenada de emergencia.
De acuerdo con expertos de Volkswagen, este conjunto de componentes hace parte de la seguridad activa del vehículo, ya que actúa directamente sobre las ruedas mediante fricción para disminuir la velocidad de forma progresiva y segura.
Aunque para algunos conductores todos los frenos funcionan igual, lo cierto es que existen diferencias importantes entre los frenos de disco y los de tambor. Ambos cumplen la misma tarea, pero lo hacen de manera distinta y con comportamientos diferentes en temas como respuesta, ventilación, costo y mantenimiento.
¿Qué son y cómo funcionan los frenos de disco y tambor?
Los frenos de disco son actualmente los más utilizados en la industria automotriz, especialmente en las ruedas delanteras. Su funcionamiento parte de un disco metálico que gira junto con la rueda. Cuando el conductor pisa el pedal, una pinza presiona unas pastillas contra ese disco y genera la fricción para disminuir la velocidad.
Según Volkswagen, una de sus principales ventajas está en la capacidad para disipar el calor. Esa condición permite que tengan una respuesta más eficiente durante frenadas constantes o exigentes, muy útiles en descensos largos.
Estos frenos tienen un mantenimiento más simple y permiten inspecciones visuales más rápidas, debido a que parte del sistema puede verse a través del rin.
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En los frenos de tambor el principio es diferente, en este caso, un tambor gira junto con la rueda y, en su interior, unas zapatas presionan las paredes internas para generar la fricción que reduce el movimiento.
Aunque estos ofrecen una respuesta menos inmediata frente a los frenos de disco, tienen ventajas importantes. De acuerdo con los expertos de la marca, son más económicos y presentan una buena durabilidad, razón por la que todavía son comunes en el eje trasero de vehículos compactos y algunos modelos de carga ligera.
Cabe destacar que su principal limitación es la ventilación, al ser un sistema más cerrado, el calor tarda más en disiparse y esto puede afectar el desempeño cuando las frenadas son prolongadas.
¿Cómo saber qué tipo de frenos tiene un carro?
Identificar el sistema de frenos es más fácil de lo que parece, en muchos carros, los frenos de disco pueden verse detrás del rin, donde se alcanza a distinguir el disco metálico y la pinza.
Los frenos de tambor, en cambio, permanecen cubiertos y no suelen ser visibles desde el exterior.
Otra alternativa es revisar el manual del vehículo o acudir a un centro especializado para realizar una inspección del sistema.
El mantenimiento que muchos olvidan hacer
Aunque los frenos trabajan todos los días, muchas veces pasan desapercibidos hasta que aparece una falla. Para los expertos de Ford, el mantenimiento preventivo debe realizarse cada 10.000 o 15.000 kilómetros, o al menos una vez al año.
La marca señala que las pastillas de freno pueden durar entre 30.000 y 70.000 kilómetros, dependiendo del estilo de conducción, el tipo de vías y la carga habitual del vehículo.
Y ojo con el líquido de frenos. Según Ford, este componente debe reemplazarse aproximadamente cada dos años o cada 50.000 kilómetros, debido a que pierde propiedades con el tiempo.
Las señales que no se deben ignorar
Los expertos advierten que el sistema de frenos casi siempre envía señales antes de presentar una falla grave.
Una de las más frecuentes aparece cuando el pedal cambia su comportamiento, es decir, si se siente demasiado blando, excesivamente rígido o se hunde más de lo normal, podría existir desgaste en las pastillas, aire en el sistema o bajo nivel de líquido de frenos.
Los rechinidos o sonidos metálicos también son una alerta común, generalmente indican que las pastillas están desgastadas y comienzan a rozar directamente con el disco.
Otra señal aparece cuando el vehículo necesita más distancia para detenerse. Cuando el carro se demora más en frenar, incluso a baja velocidad, el sistema podría estar perdiendo eficiencia.
En modelos modernos, además, el encendido del testigo ABS o del sistema de frenos en el tablero puede advertir anomalías que afectan la capacidad de respuesta durante una frenada de emergencia.