Las llantas no son un accesorio más, son el único punto de contacto entre el vehículo y la vía, y de su estado depende buena parte de la seguridad, el confort y hasta el consumo de gasolina. Por eso conviene prestarles atención con la misma disciplina con la que se revisa el motor o los frenos.
¿Cuándo es momento de cambiarlas?
No hay una fecha exacta que aplique para todos los casos. Algunos especialistas de Volkswagen hablan de intervalos entre 4 y 5 años, pero más allá del calendario, lo que realmente manda es el estado de la llanta. En condiciones normales, un juego puede durar entre 45.000 y 60.000 kilómetros.
Ahora bien, ese rango se mueve según variables como la calidad del neumático, el tipo de conducción, las vías por las que circula el vehículo y hasta el clima. En ciudades con huecos, cambios bruscos de temperatura o uso intensivo, ese tiempo puede acortarse.
Por eso, más que contar años, los expertos de la marca recomiendan revisar desgaste, grietas o deformaciones.
La forma de conducir también desgasta
Aquí no hay mayor misterio. Aceleraciones bruscas, frenadas fuertes y maniobras agresivas pasan factura. De hecho, este tipo de conducción puede reducir la vida útil de las llantas de forma considerable.
Una conducción más progresiva —acelerar con suavidad, anticipar frenadas y tomar curvas con control— no solo cuida las llantas, también mejora la estabilidad del vehículo y reduce el desgaste general.
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¿Va a cambiar dos llantas? Ojo con esto
Cuando se reemplazan solo dos llantas, lo ideal es que sean del mismo tipo y medida que las actuales. Pero hay un detalle que muchas veces se pasa por alto: deben instalarse en el eje trasero.
¿Por qué? Porque las llantas nuevas ofrecen mejor agarre, especialmente en piso mojado. Al ubicarlas atrás, se reduce el riesgo de derrapes y se mejora la estabilidad del vehículo en situaciones complicadas.
La presión, un detalle que hace toda la diferencia
Manejar con la presión incorrecta es uno de los errores más comunes. Según los especialistas, una llanta con apenas un 20 % menos de aire del recomendado puede perder hasta un 20 % de su vida útil.
La recomendación es revisar la presión con frecuencia, idealmente en frío, y ajustarla según lo indicado por el fabricante. Puede hacerlo en una estación de servicio o con un medidor propio. Es un hábito fácil de verificar que evita desgastes y mejora el comportamiento del vehículo.
Cómo identificar el momento del cambio
Camilo Millán, responsable de Marketing de Producto para autos y camionetas en Michelin, resalta la importancia de detectar a tiempo las señales de desgaste. Según explica, las llantas deben reemplazarse cuando la profundidad de la banda de rodamiento sea inferior a 1,6 mm. Este límite puede verificarse con los indicadores de desgaste, pequeñas protuberancias ubicadas en las ranuras.
Además de la profundidad, hay señales visuales que no se deben pasar por alto:
- Cortes, desgarros o grietas en los costados
- Zonas decoloradas en el caucho
- Abultamientos o deformaciones laterales, que pueden indicar daño estructural
- Exposición de lonas en la banda de rodamiento
- Desprendimientos o separaciones en la superficie de la llanta