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En los carros actuales hay elementos que, aunque parecen simples a primera vista, han cambiado de forma importante con el paso del tiempo. Uno de los que más ha evolucionado es el tablero del vehículo, el panel que el conductor consulta de manera constante y que hoy puede ir desde el diseño clásico hasta sistemas completamente digitales.
Para entender mejor esta transformación, El Espectador habló con Carlos Badillo, experto de Renault, quien explica cómo ha cambiado la forma en la que los conductores leen la información del carro y qué implica cada sistema.
El tablero análogo es el de toda la vida, ese que muchos conductores reconocen de inmediato por sus agujas y números físicos. Según Badillo, en este sistema la información se representa mediante indicadores tradicionales como velocímetro y tacómetro, además de algunos datos impresos en el tablero.
Sin embargo, hoy es poco común encontrar vehículos con tableros completamente análogos. “En un vehículo moderno nunca son 100% análogos, porque siempre van acompañados de un display o pantalla digital que muestra otras informaciones aparte de la velocidad y las revoluciones”, explica.
En contraste, el tablero digital ha ganado terreno rápidamente en los vehículos modernos.
Aquí la información se concentra en una sola interfaz que integra todos los datos del vehículo. “Los tableros digitales permiten mostrar la información de una manera más moderna y con gráficas mucho más completas”, menciona el experto.
Justamente ahí está una de sus principales diferencias. Para Badillo, este tipo de tablero no solo muestra velocidad o revoluciones, sino que integra varios datos del vehículo en tiempo real: consumo de combustible, sensores, alertas, asistencias de conducción y otros indicadores que antes no cabían en un tablero tradicional.
Ventajas y desventajas de cada sistema
Aunque la tecnología digital ha avanzado con fuerza, esto no significa que uno de los sistemas haya desplazado por completo al otro. De acuerdo con Badillo, en el caso del tablero digital, la principal ventaja es que permite concentrar más información en un solo lugar y en tiempo real, lo que facilita el acceso a múltiples lecturas del vehículo de manera simultánea.
Sin embargo, esa misma fortaleza también puede convertirse en un reto, ya que tener demasiados datos en pantalla no siempre juega a favor del conductor. “Para una persona que no está acostumbrada, puede ser más complejo de leer o incluso confuso por la cantidad de información”, añade el experto.
Del otro lado, el tablero análogo sigue defendiendo su lugar con una propuesta más simple y directa. Según Badillo, este no busca impresionar con la cantidad de datos, sino facilitar la lectura de lo esencial.
La transición hacia los tableros digitales responde directamente a la evolución de los vehículos modernos. Hoy los carros incluyen asistentes de conducción, sensores en múltiples sistemas y funciones avanzadas que requieren un mayor flujo de información. “Antes se mostraba solo lo básico como temperatura del motor o presión de aceite, pero ahora hay sensores de llantas, puertas abiertas, cinturones, asistencias de carril y mucho más”, explica Badillo.
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Mantenimiento y durabilidad
Más allá de lo visual y lo tecnológico, hay un aspecto en el que muchos conductores se fijan, y es la durabilidad y los costos de reparación.
Sobre este punto, Badillo enfatiza en que no se puede generalizar cuál sistema es mejor. “Depende mucho de la calidad del producto. Puede haber tableros digitales muy buenos que duren más que uno análogo, o al revés”, señala.
Sin embargo, sí existe una diferencia importante en términos de probabilidad de falla. Según el experto, es más probable que en un tablero digital falle algún componente, simplemente porque tiene una mayor cantidad de elementos electrónicos.
Y cuando se habla de reparación, los tableros análogos suelen ser más económicos de intervenir porque permiten ajustes mecánicos o reparaciones directas. En cambio, los digitales muchas veces no se reparan por partes, sino que deben reemplazarse como unidad completa, lo que eleva los costos.
Dos tecnologías, dos formas de conducir la información
Al final, la elección entre tablero digital y análogo no es solo una cuestión estética, sino también de experiencia de conducción. Mientras el análogo mantiene una lectura simple y directa, el digital abre la puerta a un universo de información más amplio y conectado con la tecnología actual del vehículo.
Como lo deja entrever Carlos Badillo, la industria no se trata de reemplazar por completo lo anterior, sino de adaptarse a lo que los carros modernos exigen, más datos, más seguridad y más integración en una sola mirada.