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La inteligencia artificial avanza con rapidez en la industria automotriz y está redefiniendo la forma en que las personas se desplazan. En este escenario, Chery se posiciona como uno de los fabricantes que ha decidido apostar por una transformación de fondo, integrando esta tecnología en todo su ecosistema de movilidad.
Con más de 20 años de desarrollo tecnológico, la compañía ha consolidado una estrategia que conecta vehículos, usuarios y entornos digitales a través de soluciones basadas en inteligencia artificial. El objetivo: evolucionar de fabricante de automóviles a actor tecnológico con una visión más amplia del futuro de la movilidad.
El más reciente paso en esa dirección se dio durante su evento global AI Night, donde la marca presentó avances clave en su hoja de ruta tecnológica. Allí dejó claro que su ambición va más allá del crecimiento en exportaciones —donde ya figura como uno de los principales actores globales— para enfocarse en la construcción de un ecosistema inteligente.
En la práctica, esta transformación se traduce en vehículos cada vez más conectados, capaces de optimizar procesos, mejorar la seguridad y ofrecer experiencias de usuario más intuitivas. La inteligencia artificial permite, por ejemplo, una interacción más natural entre conductor y vehículo, así como sistemas de asistencia a la conducción más avanzados.
La IA impulsa la nueva movilidad
La incorporación de inteligencia artificial en el sector automotor responde a una tendencia global: los vehículos están dejando de ser simples medios de transporte para convertirse en plataformas tecnológicas. En este contexto, Chery ha centrado sus desarrollos en soluciones que mejoran la eficiencia operativa, elevan los estándares de seguridad y anticipan escenarios de conducción.
De los autos a la robótica
Pero la estrategia de la compañía no se limita a los vehículos. Uno de los pilares de su expansión tecnológica es AiMOGA Robotics, su plataforma de robótica, que ya tiene presencia en más de 30 países y supera los 100 escenarios de aplicación.
Sus robots —como Mornine y Argos— incorporan tecnologías provenientes de la industria automotriz, especialmente en áreas como percepción, control y toma de decisiones. Estas capacidades les permiten operar en entornos tan diversos como concesionarios, inspecciones industriales o espacios de atención al público.
Con más de 300 unidades implementadas a nivel global, esta línea de negocio refleja cómo la inteligencia artificial desarrollada para vehículos puede escalar hacia otros sectores.
Un ecosistema integrado
La apuesta de Chery se articula en torno a un ecosistema que integra automóviles y robótica bajo una misma visión tecnológica. Este enfoque, estructurado en dos grandes plataformas —vehículos y robots—, le permite ampliar su alcance más allá del sector automotor tradicional.
La convergencia entre estas áreas no solo impulsa la innovación, sino que también abre nuevas oportunidades para el desarrollo de soluciones conectadas, adaptadas a las necesidades de un mercado en constante evolución.
Un futuro cada vez más inteligente
En un contexto global donde la movilidad inteligente gana protagonismo, Chery continúa avanzando en su transformación tecnológica. Su apuesta por la inteligencia artificial no solo redefine el papel del vehículo, sino también la relación entre las personas y los sistemas inteligentes en la vida cotidiana.
El resultado es una visión de futuro en la que la movilidad, la robótica y la inteligencia artificial convergen para crear experiencias más seguras, eficientes y conectadas.