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Esta es la “carretera de la muerte”: dónde queda y por qué es tan peligrosa

En varios de sus tramos, el camino bordea precipicios enormes con caídas que alcanzan hasta 3.500 metros de profundidad.

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14 de mayo de 2026 - 04:30 p. m.
Ubicada entre la ciudad de La Paz y la región tropical de los Yungas, esta ruta atraviesa montañas, selva y abismos que parecen sacados de una película.
Ubicada entre la ciudad de La Paz y la región tropical de los Yungas, esta ruta atraviesa montañas, selva y abismos que parecen sacados de una película.
Foto: Flickr Mariano Mantel
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Hay carreteras que exigen concentración, otras respeto, y luego está la Carretera de los Yungas, en Bolivia, una vía que durante años ha cargado con un apodo tan inquietante como famoso: la “carretera de la muerte”.

Ubicada entre la ciudad de La Paz y la región tropical de los Yungas, esta ruta atraviesa montañas, selva y abismos que parecen sacados de una película. Lo que para algunos viajeros representa una aventura, para otros ha sido escenario de tragedias que la convirtieron en uno de los caminos más peligrosos del planeta.

Fue construida en la década de 1930 por prisioneros paraguayos después de la Guerra del Chaco, conflicto que enfrentó a Bolivia y Paraguay entre 1932 y 1935. Con el paso de los años, el riesgo en esta vía alcanzó tal nivel que el Banco Interamericano de Desarrollo llegó a describirla como “la carretera más peligrosa del mundo”.

¿Qué la hace tan peligrosa?

En varios de sus tramos, el camino bordea precipicios enormes con caídas que alcanzan hasta 3.500 metros de profundidad. Lo más impactante es que muchas zonas no cuentan con guardarraíles ni barreras de seguridad.

La razón tiene que ver con la época en la que fue construida. En ese tiempo, la seguridad vial no era una prioridad y el diseño de la vía jamás contempló el volumen de vehículos que circularía décadas después. Con el paso del tiempo se pensó en instalar protecciones, pero la carretera es tan estrecha que añadir barreras dejaría sin espacio a los vehículos que transitan en ambos sentidos.

La carretera tiene aproximadamente 64 kilómetros de recorrido y, en algunos puntos, la vía apenas alcanza tres metros de ancho, con curvas cerradas, puntos ciegos y pequeñas cascadas que caen desde las montañas hacia el asfalto o la tierra suelta.

Uno de los datos más curiosos de la Carretera de los Yungas es que en parte del recorrido se conduce por el lado izquierdo de la vía, algo poco común en Latinoamérica. Y esto se debe a que el precipicio queda al lado derecho del vehículo, por lo que circular por la izquierda permite que el conductor tenga una mejor referencia visual de la distancia con el borde del abismo.

Por si fuera poco, el clima también hace estragos, y es que las lluvias, la neblina y las nubes bajas reducen la visibilidad. En cuestión de minutos, un tramo despejado cambia y se convierte en un corredor gris que deja poca visibilidad para andar.

Según datos citados por la aseguradora Mapfre, entre 1997 y 2011 se registraban cerca de 885 muertes al año en esta vía, una cifra que ayudó a consolidar su reputación como una de las carreteras más peligrosas del mundo.

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De ruta mortal a destino turístico

A pesar de su reputación, la Carretera de la Muerte sigue activa y hoy también se ha convertido en una atracción turística famosa entre ciclistas y viajeros.

Con el objetivo de reducir los accidentes, el gobierno boliviano impulsó la construcción de una ruta alterna más moderna y segura, diseñada para desviar gran parte del tráfico pesado. Aun así, el antiguo Camino de los Yungas continúa siendo un símbolo mundial del riesgo y una prueba de cómo la geografía puede convertir una carretera en un verdadero desafío para cualquier conductor.

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