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En las calles de cualquier ciudad, pero especialmente en entornos como Bogotá, los resaltos, huecos y baches hacen parte del día a día de quienes conducen. Aunque parecen obstáculos fáciles de superar, la forma en que se enfrentan puede marcar incluso una visita al taller.
Según Ángel Felipe Arias, piloto experto de Renault, pasar estos obstáculos a alta velocidad no es un asunto menor. Explica que el mayor impacto se lo lleva la suspensión, con afectaciones en amortiguadores, bujes, terminales y rótulas. Con el tiempo, estos desgastes se reflejan en ruidos extraños y pérdida de estabilidad. Y no solo eso, también pueden aparecer problemas de alineación que hacen que el vehículo “jale” hacia un lado al frenar, lo que representa un riesgo directo para la seguridad vial.
Errores más comunes al pasar resaltos y huecos
Según Arias, uno de los errores más frecuentes es la falta de anticipación. En medio del afán, el tráfico o el estrés, muchos conductores terminan pasando los obstáculos demasiado rápido, confiando en que el vehículo aguanta todo.
Para el experto, esta conducta es aún más común cuando el carro es nuevo, ya que se tiende a pensar que por su condición soporta mejor los impactos. Sin embargo, advierte que esa idea es equivocada. “Cuando se frena muy encima del obstáculo, ya sea un hueco o un resalto, la suspensión trabaja comprimida y pierde recorrido”, explica.
Otro error habitual es girar la dirección justo en el momento del impacto o no leer bien la vía. Para el experto, conducir también implica desarrollar una especie de memoria visual del recorrido, identificando patrones de la calle para anticipar dónde pueden aparecer los huecos.
A esto se suma un factor clave y es la presión de las llantas. Según Arias, tanto una presión baja como un exceso de aire afectan el comportamiento del vehículo, el confort y la capacidad de absorción del impacto.
Uno de los errores más críticos, insiste el experto, es frenar exactamente encima del hueco o resalto. En ese instante, la suspensión ya está comprimida por la transferencia de peso hacia el eje delantero, lo que reduce su capacidad de reacción. “Cuando el amortiguador ya está completamente comprimido, no tiene recorrido para absorber el impacto”, señala.
La técnica correcta, según el piloto, consiste en frenar antes del obstáculo, soltar ligeramente el pedal en el momento del paso y permitir que la suspensión trabaje de forma natural. “El vehículo debe llegar al obstáculo con la suspensión libre para que pueda absorber la energía”, destaca Arias.
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¿Y en las motos?
En el caso de las motocicletas, Arias hace énfasis en que el riesgo es aún mayor. Uno de los errores más comunes es frenar bruscamente con la rueda delantera al ver un hueco, lo que puede terminar en pérdida de control.
También se presentan prácticas como sujetar con demasiada fuerza el manillar o no flexionar el cuerpo para ayudar a absorber el impacto. “Donde usted pone la mirada, va la moto”, recuerda Arias, insistiendo en la importancia de la visión y la anticipación.
Según su experiencia, estos errores pueden derivar en pinchazos, deformaciones en rines, daños en la suspensión e incluso caídas.
Consejos para evitar daños y conducir con mayor seguridad
El experto reúne una serie de recomendaciones útiles para este tipo de situaciones en la vía:
- Mantener una distancia visual adecuada para anticipar obstáculos con tiempo suficiente.
- Revisar periódicamente la presión de las llantas y realizar alineación cuando sea necesario.
- Estar atentos a ruidos inusuales en la suspensión, ya que pueden ser una señal temprana de desgaste.
- Reducir la velocidad con anticipación y evitar maniobras bruscas, especialmente en vías desconocidas o con alto tráfico.
- En motos, usar el cuerpo como apoyo, flexionar las rodillas y mantener una postura activa para ayudar a absorber los impactos.
- Conducir siempre con la mirada puesta en la trayectoria, anticipando el camino en lugar de reaccionar tarde.
Al final, como resume Arias, conducir bien no depende solo de la habilidad, sino de la anticipación, la lectura de la vía y el cuidado del vehículo en cada decisión que se tome.