Durante años, uno de los comentarios más repetidos alrededor del carro eléctrico ha sido casi un clásico. Esa frase que aparece en cualquier conversación, especialmente cuando alguien duda de esta tecnología. “Espere unos kilómetros y verá cómo la batería ya no sirve ni para salir de casa”.
Lo cierto es que ese argumento, aunque tuvo algo de sustento en los primeros modelos, hoy empieza a quedarse sin piso. La evolución tecnológica ha sido rápida y, sobre todo, consistente. Y ahora hay datos que lo respaldan.
Un mito que pierde fuerza con el paso del tiempo
La preocupación por la degradación de la batería ha sido una de las principales barreras para muchos conductores. Sin embargo, la realidad actual es muy distinta a la de hace una década.
Un estudio reciente de Arval, empresa especializada en alquiler de vehículos, pone cifras sobre la mesa y le da un giro a la conversación. Según sus resultados, un carro eléctrico con seis años de uso o cerca de 160.000 kilómetros aún conserva, en promedio, el 90 % de la capacidad de su batería. En la práctica, es un dato que desmonta buena parte de los temores más comunes.
Las baterías, como cualquier componente, se desgastan. Eso no está en discusión. Lo que sí ha cambiado es la velocidad a la que ocurre ese proceso. De acuerdo con el análisis, la pérdida de capacidad es lenta y progresiva. Para que una batería pierda apenas un 1 %, es necesario recorrer alrededor de 25.000 kilómetros.
Incluso al aumentar el kilometraje, el comportamiento sigue siendo bastante estable. Con 70.000 kilómetros recorridos, la batería aún mantiene cerca del 93 % de su capacidad. Es decir, el deterioro no solo es bajo, sino también predecible.
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Alcance y metodología del estudio
Para llegar a estas conclusiones, Arval analizó cerca de 24.000 certificados de estado de salud de baterías, conocidos como SoH. La muestra incluyó vehículos eléctricos e híbridos enchufables de segunda, pertenecientes a 30 fabricantes y comercializados en 11 países europeos.
Además, el estudio revela otro dato interesante. Las baterías actuales no solo duran más, sino que también han mejorado frente a generaciones anteriores. En promedio, los modelos más recientes presentan entre dos y tres puntos porcentuales más de salud en comparación con los más antiguos.