
Su forma reduce la resistencia al aire frente a las antenas tradicionales y ayuda a disminuir turbulencias y ruidos a alta velocidad.
Foto: Pixabay
Cada vez es más común encontrarse con elementos en los carros que están ahí, a la vista, pero cuya función pasa desapercibida. Muchos los asocian con diseño o moda, pero lo cierto es que, en la mayoría de los casos, tienen una razón de ser mucho más técnica de lo que parece.
En esta ocasión, el foco está en uno de esos detalles que acompañan cada trayecto sin hacer mucho ruido. Se trata de la conocida aleta de tiburón, esa pequeña pieza ubicada en el techo, justo donde antes sobresalían las clásicas antenas. Aunque parece un simple recurso...

Por David Vásquez Herrera
Periodista de la Universidad Uniminuto, con diplomado en comunicación estratégica para las organizaciones.@davas_fcdvasquez@elespectador.com
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