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En Colombia, el consumo sigue siendo uno de los principales motores de la economía, pero las cifras recientes muestran un ajuste en el comportamiento de los hogares.
De acuerdo con el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la economía colombiana creció 2,3 % durante el cuarto trimestre de 2025, impulsada principalmente por el consumo interno y el sector servicios. En ese mismo periodo, los hogares registraron una posición prestamista neta de COP 21 billones, lo que representa un crecimiento del ahorro del 11,7 % frente al mismo trimestre de 2024, explicado por un aumento del ingreso disponible por encima del gasto en consumo final.
El ahorro programado gana visibilidad
Bajo ese panorama, el ahorro programado empieza a consolidarse como una alternativa utilizada por los hogares para organizar metas de mediano y largo plazo sin recurrir necesariamente al crédito tradicional.
De acuerdo con información del sector, este tipo de esquemas ha estado históricamente enfocado en la adquisición de vehículos. Sin embargo, en los últimos años ha ampliado su alcance hacia otros objetivos como educación, viajes, mejoramiento de vivienda o capital para emprendimientos.
Para compañías como Autofinanciera, este cambio responde a una mayor comprensión del mercado sobre los mecanismos de ahorro estructurado. Según Wilman Martínez, vicepresidente comercial, el objetivo es posicionar el ahorro programado como una herramienta de planificación financiera orientada a reducir el sobreendeudamiento y fortalecer la cultura del ahorro en los hogares.
¿En qué consiste el ahorro programado?
De acuerdo con Martínez, el ahorro programado es un esquema en el que una persona adquiere un compromiso financiero con el objetivo de ahorrar de manera periódica, generalmente mensual, para alcanzar una meta previamente definida.
A diferencia del ahorro tradicional, donde el dinero puede mantenerse disponible y ser utilizado sin una destinación específica, este modelo establece una estructura basada en un propósito claro y en aportes constantes.
Además, algunos esquemas contemplan la posibilidad de acceder al bien desde etapas iniciales mediante mecanismos como sorteos mensuales, dependiendo de las condiciones del plan.
Martínez señala que, en el contexto actual, factores como la inflación, la incertidumbre económica y las condiciones de acceso al crédito han llevado a que más personas busquen alternativas para organizar sus finanzas.
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Plazos y condiciones del modelo
Los plazos del ahorro programado se ajustan al tipo de objetivo y al monto a financiar. Según el experto, para la adquisición de vehículos los planes suelen ubicarse entre 72 y 90 meses, con esquemas de pago estructurados para mantener estabilidad en la cuota.
En el caso de motos o viajes, los periodos son más cortos y generalmente se ubican entre 24 y 40 meses. “Dentro de estas alternativas, existen planes que permiten acceder a una motocicleta mediante aportes diarios cercanos a los COP 12.000″, menciona.
Aspectos a tener en cuenta
Como en cualquier producto financiero, el ahorro programado contempla condiciones específicas en caso de incumplimiento o retiro anticipado.
Martínez sostiene que estas pueden incluir la pérdida de beneficios, descuentos sobre el dinero ahorrado o tiempos de espera para la devolución de los recursos. “El ahorro programado debe entenderse como un proyecto financiero de mediano o largo plazo, en el que la disciplina y la continuidad son factores determinantes para alcanzar el objetivo”, concluye.