El estudio EVX Ownership Study 2026, publicado por J.D. Power, confirma con datos una realidad que viene tomando fuerza en el mercado. El 96 % de quienes hoy conducen un carro eléctrico asegura que, después de integrarlo a su rutina diaria y adaptarse a su tecnología, no volvería a uno de combustión.
En esta edición participaron 5.741 propietarios de modelos 2025 y 2026, incluidos eléctricos puros e híbridos enchufables. La medición se realizó entre agosto y diciembre de 2025 y contó con la colaboración de PlugShare, reconocida aplicación utilizada por conductores de vehículos eléctricos para ubicar puntos de carga.
Los niveles de satisfacción entre quienes conducen un carro eléctrico se ubican entre los más altos de la industria automotriz. La investigación, basada en la opinión de miles de usuarios, identifica varias razones que explican esta preferencia a largo plazo. Los menores costos de operación, una experiencia de manejo más suave y silenciosa, y la percepción de contribuir a la reducción de emisiones de dióxido de carbono figuran entre los factores que más influyen en la decisión de mantenerse en la movilidad eléctrica.
Las razones que consolidan la fidelidad al carro eléctrico
Los resultados del estudio dejan claro que la decisión de no volver a un carro de gasolina no es impulsiva, sino resultado de la experiencia.
Uno de los factores más determinantes es el económico. Aunque el precio de compra de un vehículo eléctrico puede ser superior al de uno a gasolina, los costos de uso tienden a compensar esa diferencia con el tiempo. Para los conductores, la electricidad resulta más económica que la gasolina en la mayoría de los escenarios, el mantenimiento es menos complejo y se eliminan varias intervenciones mecánicas periódicas propias de los motores tradicionales.
Por otro lado, se suma la experiencia en la conducción, donde los conductores destacan la suavidad en la marcha, la entrega inmediata de torque y la ausencia de vibraciones o ruido mecánico. A esto se suma el componente ambiental, ya que muchos usuarios vinculan su elección con una reducción directa de emisiones, especialmente cuando recargan con fuentes renovables.
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Infraestructura de carga en evolución
Cambiando de perspectiva, la infraestructura de recarga sigue siendo uno de los puntos que los usuarios consideran con mayor margen de mejora. Aunque reconocen avances recientes, todavía hace falta ampliar la cobertura y la capacidad instalada. Para muchos potenciales compradores, el temor a no encontrar un punto de carga disponible cuando lo necesiten continúa siendo una de las principales barreras.
A pesar de esto, la mayoría de los propietarios actuales ve al carro eléctrico como una tecnología con proyección a largo plazo. La percepción general es que marcará el rumbo de la industria en las próximas décadas, mientras que los motores de combustión atraviesan un escenario de transición regulatoria y tecnológica, especialmente en regiones como la Comisión Europea, donde las metas de electrificación han tenido que ajustarse frente a la realidad del mercado.
Según explica Brent Gruber, director ejecutivo de la práctica de vehículos eléctricos en J.D. Power, las mejoras en la tecnología de baterías, la infraestructura de carga y el desempeño general del vehículo han llevado la satisfacción del cliente a su nivel más alto. Además, señala que la gran mayoría de propietarios actuales considerará adquirir nuevamente un vehículo eléctrico en su próxima compra, independientemente de si accedieron o no a incentivos fiscales ya vencidos.
Aunque el ritmo de adopción no ha alcanzado las proyecciones iniciales planteadas por gobiernos y fabricantes, la valoración de quienes ya dieron el paso se mantiene firme. La experiencia de uso, más que el discurso, es lo que está consolidando la permanencia en estas tecnologías.