El hypermiling, también llamado conducción eficiente o ecodriving, agrupa varias prácticas de manejo que buscan reducir el consumo de combustible en un carro. Aunque este ahorro es un aspecto que cada vez más conductores tienen en cuenta, llevar estas prácticas al extremo no siempre es bueno.
Algunas de estas acciones pueden afectar componentes del carro y poner en riesgo la seguridad en la vía.
Expertos de Ford han analizado varias de las técnicas más utilizadas dentro del hypermiling y explican cuáles realmente pueden ayudar a mejorar la eficiencia del carro y cuáles, por el contrario, podrían terminar perjudicando el vehículo o generando situaciones peligrosas al conducir.
Reducir el peso del vehículo
Una de las recomendaciones más conocidas dentro del hypermiling es disminuir la carga que lleva el carro. Entre más peso transporte el vehículo, mayor será el esfuerzo que debe hacer el motor para acelerar o frenar, lo que finalmente afecta el consumo de combustible.
Por esa razón, algunos conductores optan por vaciar la cajuela y evitar transportar objetos innecesarios o demasiado pesados. Hasta ahí, todo bien. Sin embargo, hay quienes llevan esta práctica al extremo y deciden retirar elementos importantes como las herramientas de emergencia o incluso la llanta de repuesto.
Aunque el carro pueda perder algo de peso, también se reduce la capacidad de responder ante una eventualidad en la vía y, en consecuencia, se compromete la seguridad.
Evitar pendientes
Subir una pendiente obliga al motor a trabajar con mayor esfuerzo y, por ende, el consumo de gasolina aumenta. Además, esa exigencia adicional también puede generar un mayor desgaste en algunos componentes del vehículo, como el embrague, los frenos o incluso el propio motor.
Para aplicar esta técnica, los expertos de Ford señalan que algunos conductores optan por planificar trayectos que privilegian caminos más planos. El detalle es que esas rutas no siempre son las más cortas y, en muchos casos, implican recorrer más kilómetros, por lo que el supuesto ahorro de combustible puede terminar siendo menor de lo esperado.
Frenar con anticipación
Anticipar las frenadas y reducir la velocidad de forma progresiva es una práctica que sí puede resultar beneficiosa. Levantar el pie del acelerador con tiempo y frenar de manera suave no solo ayuda a mejorar la eficiencia, también ayuda a disminuir el riesgo de accidentes provocados por frenadas bruscas.
Para los especialistas, el problema de esto aparece cuando algunos seguidores de esta práctica llevan esta idea al extremo. Hay conductores que intentan evitar frenar a toda costa para no perder la inercia del vehículo e incluso toman curvas sin reducir lo suficiente la velocidad.
En lugar de generar ahorro, este tipo de conductas puede terminar en un factor de riesgo en la vía.
Apagar el aire acondicionado
El uso del aire acondicionado suele aparecer en cualquier conversación sobre ahorro de combustible. Es cierto que este sistema demanda energía del motor, pero conducir con las ventanas abiertas tampoco siempre es la mejor alternativa.
En altas velocidades, el aire que entra por las ventanas genera mayor resistencia aerodinámica y afecta el consumo.
Bajar pendientes en punto muerto
Descender pendientes en punto muerto es otra práctica asociada al hypermiling. En teoría permite que el consumo de combustible baje al mínimo, pero también hace que el carro pierda la retención del motor y, con ello, parte del control sobre la velocidad y la capacidad de frenado.
Neumáticos con presión al máximo
Algunos conductores aumentan la presión de las llantas hasta el límite recomendado para reducir la resistencia a la rodadura y mejorar el consumo de combustible. Aunque en teoría puede ayudar ligeramente a la eficiencia, desde Ford advierten que también puede provocar un desgaste irregular de los neumáticos y afectar el comportamiento del vehículo.
Rebufo
El rebufo, técnica conocida en el automovilismo, consiste en conducir muy cerca de otro vehículo para aprovechar que este rompe la resistencia del aire y así reducir el esfuerzo aerodinámico. En las pistas puede tener sentido, pero en la vía pública es una práctica muy riesgosa.
Circular a alta velocidad detrás de otro vehículo reduce el tiempo de reacción y aumenta el riesgo de accidente.