La armonía. El equilibrio. La buena preparación. La correcta percepción. En esta industria… que haya coherencia. Sí, una coherencia entre lo que transmite el diseño, la primera vista, lo que transmite la cabina y, por supuesto, la experiencia de manejo… las conclusiones al volante… lo que transmite el producto en su totalidad.
El primer electrificado de Volkswagen en Colombia, Tiguan, es ejemplo de aquella armonía. Se sumó al portafolio local de los germanos en los últimos días de mayo. A diferencia de su variante a gasolina —que llega desde México—, el híbrido ligero (MHEV o Mild Hybrid Electric Vehicle, en inglés) desembarcó desde Wolfsburgo, Alemania.
La similitud con el modelo a gasolina recuerda que se trata de la tercera generación de Tiguan, el SUV que Volkswagen puso en los mercados hace casi veinte años y que en mayo de 2026 ya tenía unos nueve millones de unidades vendidas en todo el mundo.
Primera impresión
La tercera generación propone un mismo diseño exterior —básicamente— para la versión híbrida ligera y la de gasolina. Este SUV compacto —que se acerca a las dimensiones de los medianos— tiene 4.539 mm de largo, 1.610 mm de alto y 1.859 mm de ancho. Su distancia entre ejes llega a los 2.676 mm.
Su diseño no intenta ser nada distinto a lo que el fabricante propone con el producto. Su carrocería no está adornada con líneas agresivas o que intenten generar una impresión de robustez o la de imitar a un todo terreno. Por el contrario, Tiguan es sobrio.
Sobrio, a pesar de incluir una parrilla negra y brillante que contrasta en su parte frontal. Sobrio, porque encima lleva un cristal que recorre el vehículo en su ancho, de faro a faro —con tecnología LED— y que solo se interrumpe por el logo de la marca y, en una esquina, por una R que recuerda que se trata de la variante R-Line.
En su exterior también resaltan los bordes cromados de sus ventanas, las barras en el techo —igualmente plateadas— y el diseño de sus rines (ruedas de especificación 255/45 R19), con cinco radios y una configuración bitono en la que el negro se funde con las sombras de la rueda dando un completo protagonismo al tono plata.
Ahora bien, dentro de la cabina la primera impresión se enfoca en el tapizado de sus sillas. Llevan una combinación de cuero, tela y gamuza, sobre unos asientos con una imagen casi tipo cubo, de la mano de correctos recubrimientos laterales que se traducen en menor movimiento al momento de conducir.
Dentro de la cabina se concentra, tal vez, su lado más llamativo. Hay un orden y, de nuevo, armonía en la distribución, colores, materiales. Aun cuando VW instaló como eje del centro multimedia una pantalla táctil de 15” que dispone de App-Conect inalámbrico.
Equipa también un panel de instrumentos digital de 10,25 pulgadas y un Head-up display que informa sobre la velocidad a la que se transita gracias a un reflejo lumínico en el vidrio frontal. Suma cuatro puertos USB y un sistema de sonido con ocho altavoces que no sobresale y demuestra una calidad promedio.
Un túnel de transmisión elevado hace que dos personas sean transportadas de forma cómoda en la parte trasera. La del medio tendrá que invadir espacio de los costados y rozará sus rodillas con las salidas de aire traseras.
Al volante, seguridad y precio
El tren motor con el que Volkswagen dio vida al Tiguan MHEV funciona con un motor turbo de 1.5 litros. El bloque se acopla a una transmisión automática tipo DSG (de doble embrague) con siete marchas. La hibridación llega al sumar un sistema de 48 V.
En movimiento, Tiguan demuestra una correcta configuración del tren motor. La transmisión, pese a no sobresalir por su reactividad, es correcta en ciudad y carretera. La impresión que entrega a la persona al volante es la de un vehículo con una suspensión amigable frente a baches, reductores e imperfecciones.
El consumo en ciudad señalado por el vehículo durante la prueba fue de entre 52 y 54 km/galón. La cifra, claro, depende de los hábitos de manejo de quien conduzca, así como del peso, las condiciones del camino, la altura y la calidad del combustible, que debe ser extra para este caso.
El paquete de seguridad presente en Tiguan incluye ABS, ESC, EBS, seis bolsas de aire, anclajes ISOFIX, monitoreo de presión de los neumáticos y asistencias a la conducción como el detector de cansancio del conductor, limitador de velocidad, asistente de tráfico cruzado y punto ciego, frenado de emergencia, detección de peatones y ciclistas, entre otros.
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Tiguan hace ojos al segmento premium. El primer electrificado de Volkswagen en Colombia es un crisol de bondades que nunca intenta ser algo diferente a lo que el fabricante configuró. Al día en equipo, correcto en dimensiones para la ciudad y, allí mismo, libre de restricciones tipo Pico y Placa. Su precio, a septiembre de 2026, es de COP 159.000.000.
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