Beber alcohol en las primeras semanas de embarazo puede afectar al bebé

Aunque la mayoría de las mujeres evitan el licor cuando se enteran del embarazo, este puede tener efectos en la placenta incluso en los primeros días después de la concepción.

Beber alcohol en las primeras semanas de embarazo puede afectar al bebé
Las mujeres que buscan quedan embarazadas deberían evitar el alcohol desde que empiezan a tener relaciones sexuales con fines reproductivos. Getty

El consumo de alcohol durante el embarazo se ha relacionado con un crecimiento deficiente de la placenta, que puede llevar a que el bebé deje de crecer adecuadamente y a que nazca bajo de peso. Por esta razón, es frecuente que las mujeres dejen de consumir licor una vez la prueba da positiva.

Un nuevo estudio confirma esta información y revela que el trago durante las etapas iniciales del embarazo, incluso en el momento de la concepción, puede tener repercusiones en el feto. En esa medida, es recomendable que las mujeres que buscan quedar embarazadas eviten el alcohol desde que empiezan a tener relaciones sexuales con fines reproductivos.

La doctora Jacinta Kalisch-Smith y la profesora Karen Moritz de la Universidad de Queensland, en Australia, han investigado el impacto del consumo de alcohol en la placenta al inicio del embarazo. Su investigación, publicada en la revista científica Development, mostró que el crecimiento de las placentas de ratas que consumían alcohol en el momento de la concepción se redujo significativamente.

"Queríamos saber si la exposición temprana al alcohol podría afectar el desarrollo del embrión temprano y la placenta. Evaluamos la capacidad del embrión para implantarse en el útero y, posteriormente, cómo se formaron los vasos sanguíneos en la placenta", explica Kalisch-Smith, directora del Centro de Investigación de Salud Infantil de la Universidad de Queensland.

Con este enfoque, los científicos pudieron estudiar los cambios que ocurren durante el embarazo de la rata y probaron que incluso la exposición temprana al alcohol (entre 4 días antes y 4 días después de la fertilización) restringía el crecimiento y la función de la placenta. "Encontramos que la exposición temprana al alcohol redujo la formación de vasos sanguíneos en la placenta, y esto condujo a que se enviaran menos nutrientes al embrión", explica la investigadora.

Las placentas de embriones femeninos fueron particularmente susceptibles, con una reducción de hasta el 17% en el tamaño y una caída del 32% en la formación de vasos sanguíneos, lo que limita la capacidad de la placenta para transportar nutrientes.

"Esto puede ayudar a explicar, en parte, por qué los bebés expuestos al alcohol en el útero a menudo nacen pequeños –destaca Kalisch-Smith–. Es importante comprender las causas del bajo peso al nacer, ya que se ha demostrado que es un factor de riesgo para las enfermedades en la edad adulta, como la diabetes tipo 2, la hipertensión y la obesidad".

Estas observaciones proporcionan una base importante para futuras investigaciones sobre afecciones asociadas con el embarazo, como la restricción del crecimiento fetal. Kalisch-Smith agrega: "La siguiente parte de este proyecto es ver si la suplementación con nutrientes puede reducir o incluso prevenir los efectos adversos de la exposición al alcohol".

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Redacción Cromos con información de Agencia Europa Press

Maternidad y Bienestar

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