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Conozca los tipos de infidelidad en pareja

Aunque la mayoría asocia la traición con el sexo, la infidelidad puede manifestarse de muchas maneras, desde coqueteos en persona hasta vínculos afectivos paralelos.

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Redacción Bienestar
09 de enero de 2026 - 01:09 p. m.
Besos, abrazos y caricias fuera de la relación también cruzan un límite y rompen la confianza.
Besos, abrazos y caricias fuera de la relación también cruzan un límite y rompen la confianza.
Foto: Pexels - Ketut Subiyanto - Pexels
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Incluso si creemos que existe una única manera de romper la confianza, la infidelidad es un fenómeno complejo que puede aparecer de distintas formas y, por ende, afectar a las parejas en mayor o menor grado. Aunque esto sea lo “clásico” y lo que normalmente viene a la mente cuando se habla de este tema, una traición no siempre implica sexo. Es posible que también se trate de un vínculo emocional paralelo (una relación fuera de la pareja) o, incluso, de situaciones pasajeras.

En un artículo publicado en Psicología y Mente, el psicólogo Juan Armando Corbin identificó nueve tipos de infidelidad, cada uno con distintas motivaciones y formas de concebirse. Aquí explicaremos cada una, tomándolo como referencia, y veremos cómo se manifiestan en la vida real.


Infidelidad directa

La persona decide, muy conscientemente, engañar a su pareja. Esto significa que planea encuentros fuera de la relación: puede recurrir a aplicaciones diseñadas para conocer personas o fijar citas con interés romántico o sexual (como Tinder), o al coqueteo directo, sin intermediarios.

De una u otra forma, establece un vínculo y decide prolongarlo, sin importar su compromiso actual. Entonces, lejos de ser un error, es una elección. Algo premeditado.

Infidelidad indirecta

Esto puede darse cuando, “sin buscarlo”, se empieza a compartir más de la cuenta con alguien que no es la pareja, muchas veces en un momento personal, familiar, laboral o académico que se torna difícil. No hay una decisión previa de engañar, sino que “la situación avanza sola”.

Por eso, como señala Corbin, el arrepentimiento suele aparecer más rápido que en los demás casos. La persona desarrolla culpa porque permitió que algo avanzara sin medir las consecuencias y “no supo ponerle un alto”.

Infidelidad virtual

La interacción con otra persona se da por mensajes, redes sociales o aplicaciones, pero, a diferencia del primer tipo, sin que aquí exista un encuentro cara a cara. Aunque no haya contacto físico, el intercambio de mensajes (incluyan contenido sexual o no) sí es una acción que afecta la relación, sobre todo la confianza.

Dice Corbin que este tipo de infidelidad se ha vuelto más común con el uso diario y el papel que le hemos otorgado a la tecnología. Y que, aunque solemos subestimar o minimizar los efectos que puede tener, el daño emocional sigue siendo importante.

Infidelidad física

Ocurre cuando alguien, más que tener relaciones sexuales seguidas o establecidas con otra persona fuera de su pareja —el famoso “fue solo una vez”—, puede interactuar a través del contacto físico: besos, abrazos, caricias, etcétera.

Sin importar el número de veces que ocurra, hay un hecho concreto y, por ende, cruza un límite. Eso hace que la confianza se rompa rápido y que la relación cambie desde el momento en el que los acuerdos establecidos se rompen.

Infidelidad afectiva, sentimental o romántica

Como lo dijimos al inicio del artículo, no todas las infidelidades tienen que ver con el sexo. Este tipo de infidelidad, según Corbin, ocurre cuando una persona empieza a involucrarse emocionalmente con alguien que no es su pareja. Puede pasar sin que al inicio sea evidente, porque no hay intención de terminar su relación principal o la persona siente que no existe mayor afectación, pero con el tiempo aparecen dudas, distancia, confusiones y desgaste a nivel emocional.

“Estadísticamente es más propia de las mujeres que de los hombres”, asegura en su texto el psicólogo de la Universidad de Buenos Aires.

Infidelidad por encuentros sexuales

Puede que esto ocurra sin que exista un vínculo o relación importante con la otra persona. Lo que motiva principalmente aquí es la búsqueda de satisfacción física, y no tanto la conexión afectiva. Por eso, la relación con el otro suele estar limitada a los encuentros sexuales. No incluye apoyo emocional, amor o intimidad; en ese caso, sufriría una especie de transformación y pasaría a ser, también, una de carácter romántico.

Y, contrario al tipo de infidelidad anterior, este suele llevarse a cabo sobre todo por hombres, como indica el artículo. Es la traición más común, una bastante dolorosa para la pareja que descubre el engaño, pues afecta su confianza, su autoestima y su percepción de exclusividad en una relación.


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Pero, además, existen otros tipos de infidelidad que reflejan situaciones particulares o puntuales.

Corbin menciona tres categorías más: la infidelidad obligada, que ocurre cuando alguien busca fuera de la relación “lo que no recibe dentro”, como atención, tiempo y cariño; la infidelidad por adicción sexual, que es consecuencia de un patrón de conducta que la persona “no logra controlar” —y para el que se sugiere buscar ayuda y respaldo integral profesional—; y la infidelidad por aprobación, que se da cuando alguien mantiene su relación principal, pero busca compañía externa para “sentirse valorado o reconocido”.

Aunque tienen esas características propias, en el fondo encajan dentro de las categorías principales que ya vimos (física, sexual o afectiva).


¿Es posible perdonar?

Selia, plataforma de salud mental en la que nos apoyamos frecuentemente para construir nuestros artículos, explica que esa decisión depende del arrepentimiento acompañado de acciones, de la transparencia y de la disposición de ambos para trabajar en la relación.

“Además del apoyo individual, algunas personas encuentran más útil un proceso acompañado paso a paso”, asegura el blog. Porque sí: la comunicación abierta, el tiempo y los acuerdos son una parte que ayuda a recuperar la confianza, pero la terapia psicológica lo facilita aún más.

Dentro de su publicación, el equipo de especialistas de Selia explica que estos espacios son necesarios y no dependen de si se decide o no continuar con la relación. Pedir ayuda disipa, de algún modo, el choque emocional, la culpa, la autoacusación, los pensamientos intrusivos y esa sensación de rencor y dolor que ahoga. Factores que pueden llevar a trastornos de ansiedad, de identidad o depresivos.

Cada proceso es distinto y no debemos olvidar que, en estos casos, es la salud mental la que debe priorizarse.


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Por Redacción Bienestar

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Jose dario Herrera(74662)Hace 13 horas
Pésimamente redactado
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