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Un beso puede durar segundos y aun así quedarse años en la memoria. Puede aparecer al final de una cita, en una despedida o en una reconciliación.
Pero alguna vez se preguntó: ¿cuánto tiempo puede durar un beso sin que los labios se separen?
La respuesta oficial llegó en Tailandia. Según los Guinness World Records, el beso más largo de la historia duró 58 horas y 35 minutos y fue protagonizado por la pareja tailandesa Ekkachai y Laksana Tiranarat. El intento comenzó el 12 de febrero de 2013, en Pattaya, durante un evento organizado por Ripley’s Believe It or Not!, y terminó dos días después, justo en San Valentín.
La escena podía parecer una pesadilla rara: parejas de pie, frente al público, intentando sostener un beso durante más tiempo que cualquiera antes. Pero las reglas convertían el gesto en una prueba física.
No bastaba con besar: había que seguir despierto, permanecer de pie, no apoyarse, no descansar y mantener los labios en contacto todo el tiempo.
En esa competencia participaron nueve parejas. De hecho, participó una pareja de setenta y tantos años, aunque su intento terminó después de 1 hora y 38 minutos, porque el hombre no pudo mantenerse de pie por más tiempo.
El beso que rompió la marca
Ekkachai y Laksana Tiranarat no llegaron a esa competencia como desconocidos del récord. En 2011 ya habían conseguido la marca al besarse durante 46 horas y 24 minutos en un evento realizado en Pattaya. Dos años después volvieron y recuperaron el título.
Para 2013, el récord a vencer era de 50 horas y 25 minutos, establecido un año antes por Nonthawat Charoenkaesornsin y Thanakorn Sitthiamthong, también en Tailandia. Según Guinness World Records, quedaban cuatro parejas en competencia cuando esa marca fue superada.
Ekkachai y Laksana terminaron ganando el gran premio: 100.000 baht tailandeses y dos anillos de diamantes valorados en la misma cantidad.
Sin embargo, poco después, Guinness World Records desactivó la categoría del beso más largo.
La razón no fue la falta de interés, sino el riesgo. El récord se había vuelto cada vez más exigente y algunas de sus reglas ya no eran compatibles con las políticas actualizadas de la organización.
Las reglas que volvieron peligroso el reto
El beso debía ser continuo. Si los labios se separaban, la pareja quedaba descalificada de inmediato. Los participantes podían tomar líquidos con una pajita, pero sin romper el contacto. También debían permanecer despiertos, de pie, sin apoyarse entre ellos y sin pausas para descansar.
Incluso podían ir al baño, pero tenían que seguir besándose mientras lo hacían, bajo vigilancia de un árbitro. No se permitían pañales para adultos ni compresas para la incontinencia.
Con el paso de los años, cada nuevo intento empujaba más el límite. El problema no era solo besar durante muchas horas, sino hacerlo sin dormir, sin sentarse y sin una pausa real. Guinness World Records explicó que, a medida que el récord se hacía más largo, los participantes quedaban expuestos a riesgos asociados con la privación del sueño.
La organización también recordó antecedentes preocupantes. En 1999, Karmit Tzubera y Dror Orpaz, de Israel, fueron trasladados al hospital por fatiga después de besarse durante 30 horas y 45 minutos.
En 2004, Andrea Sarti, de Italia, tuvo que recibir oxígeno tras besar a su novia, Anna Chen, durante 31 horas y 18 minutos. Y en 2011, una mujer se desmayó después de apenas 30 minutos en un concurso de besos.
La historia del récord mundial del beso más largo
La marca de 2013 fue el punto final de una historia que Guinness World Records venía registrando desde finales de los años noventa. Cada intento sumó más minutos, luego más horas, hasta convertir una curiosidad romántica en una competencia de resistencia.
- Marzo de 1998: Mark y Roberta Griswold, de Michigan, Estados Unidos, se besaron durante 29 horas en Nueva York.
- Abril de 1999: Karmit Tzubera y Dror Orpaz, de Israel, alcanzaron 30 horas y 45 minutos en Tel Aviv.
- Diciembre de 2001: Louisa Almedovar y Rich Langley, de Estados Unidos, llegaron a 30 horas y 59 minutos en los estudios del programa de Ricki Lake, en Nueva York.
- Febrero de 2004: Andrea Sarti y Anna Chen se besaron durante 31 horas y 18 minutos en Vicenza, Italia.
- Julio de 2005: James Belshaw y Sophia Severin alcanzaron 31 horas y 30 minutos en Londres.
- Febrero de 2009: Nikola Matovic y Kristina Reinhart, de Alemania, llegaron a 32 horas y 7 minutos en Hamburgo.
- Febrero de 2011: Ekkachai y Laksana Tiranarat marcaron 46 horas y 24 minutos en Pattaya.
- Febrero de 2012: Nonthawat Charoenkaesornsin y Thanakorn Sitthiamthong alcanzaron 50 horas y 25 minutos.
- Febrero de 2013: Ekkachai y Laksana Tiranarat recuperaron el récord con 58 horas y 35 minutos.
El récord que lo reemplazó
Guinness World Records ya no supervisa nuevos intentos del beso más largo. En su lugar, creó otra categoría: el maratón de besos más largo.
La diferencia central está en los descansos. En esta modalidad, después de cada hora continua de besos, los participantes reciben cinco minutos de pausa. Ese tiempo puede acumularse si no lo usan. Durante esos descansos pueden dormir, comer y separar los labios.
El cambio conserva la lógica del reto, pero reduce los riesgos que hicieron insostenible la categoría anterior. Por eso, el beso más largo del mundo quedó como una marca cerrada: 58 horas y 35 minutos.
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