Escribir sobre el amor según Harry Styles es una tarea mucho más compleja de lo que había pensado. No solo parece que estoy oxidado en este tipo de ensayos, acostumbrándome tal vez a la comodidad de mi espacio en las vecinas páginas de la sección Internacional, sino que cuando empecé a investigar, no esperaba encontrarme con tan amplio y profundo estudio sobre el tema.
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Por ejemplo, Rahma Naza Shakila y Ernie D. A. Imperiani de la Universidad de Educación de Indonesia analizaron la canción ‘Satellite’ de Styles con la teoría triangular del amor del psicólogo Robert Sternberg –sobre quien muy honestamente acabo de aprender que define las relaciones a través de los componentes de intimidad, pasión y compromiso– para concluir que esta no representaba un amor romántico como se creía popularmente, sino tres formas incompletas de amor.
Luego está Markéta Pešlová, quien entregó a la Universidad de Masaryk en República Checa una tesis sobre cómo la figura de Harry Styles ha desafiado las ideas convencionales de género y sexualidad en la industria musical, una discusión frecuente en otros ensayos que con disciplina académica desmiembran cada letra o video de su discografía.
Hay más estudios sobre otras áreas de su vida, como su impacto en la moda –en México han analizado la influencia de Juan Gabriel en él-, la lingüística -comparando conceptos con David Bowie-, el activismo o incluso la religión -también hay una disertación de esto en la Universidad de Exeter en Inglaterra-. Pero hay muchísimo material de análisis sobre Harry Styles y el amor.
Gracias a esto me quedó clarísimo que Harry –me tomo la libertad de decirle así porque ya le tengo confianza– tiene algo muy grande que mostrarnos sobre el amor. Y es que, a diferencia de otros análisis de obras de artistas pop, aquí la pregunta parece no centrarse en a quién va dirigida la canción -aunque estos análisis no son nada ajenos a los fandoms-, sino en el cómo y el porqué está compuesto así.
Es decir, la pregunta central es qué piensa entonces Harry Styles del amor. Definirlo en una frase sería erróneo, pero podemos hacernos una idea con estas cincocanciones.
Coming Up Roses
No todo tiene que durar para siempre para ser especial. Algunas de las grandes relaciones de la vida no duran para siempre. Y creer que lo eterno es sinónimo de éxito nos hace perder la idea de lo que es el amor.
O eso es más o menos la reflexión que da Harry en una entrevista a partir de esta canción, la cual ha considerado uno de sus mejores trabajos. Es la octava pista de su nuevo álbum y suena como un valz, lo cual aparece de golpe frente a los ritmos más disco que suenan antes de ella. Esto refuerza la idea central de la canción: la ruptura frente a algo que parece ir “viento en popa” como dice la letra.
Love of My Life: amar no solo a una persona y rupturas
Es la canción que Harry ha dicho que más miedo le dio grabar, porque la sintió “demasiado desnuda”. De entrada, la letra parece ser hacia una pareja, pero varios críticos leen más una declaración de amor a Inglaterra y a la vida que dejó atrás por la fama. Harry nunca lo confirmó del todo, y esa ambigüedad es lo que la hace interesante, porque no aclara si le canta a una persona o a un país, porque para él, evidentemente, no hay mucha diferencia entre amar a alguien y amar un lugar al que se pertenece.
También debo destacar una teoría, no confirmada, sobre la portada de este disco, la cual es similar a la de Una teoría general del amor, un libro escrito por los psiquiatras Thomas Lewis, Fari Amini y Richard Lannon que sostienen que el cerebro necesita una conexión profunda para mantenerse estable. Cuando esta se rompe, el cuerpo experimenta un malestar. Esto encuentra mucho sentido en las letras de canciones como “Falling” o “From the Dining Table” de sus discos anteriores, que transmiten una sensación de ahogo y desespero tras una ruptura.
Keep Driving: intimidad, dudas y desconsuelo
El amor para Harry también son las dudas en un diálogo consigo mismo. Acá nos presenta un collage de imágenes domésticas -“jarabe de maple, una piscina, un cenicero”- que puede leerse de dos formas opuestas y ninguna es incorrecta. La revista American Songwriter la interpreta como resiliencia y seguir avanzando en una relación pese al caos que hay en frente, destacando la intimidad construida. Pero otros la leen como evasión a la pregunta “¿deberíamos simplemente seguir manejando?” como una forma elegante de no enfrentar lo que sea que esté pasando con la relación. Harry tampoco ha resuelto esa ambigüedad en ninguna entrevista, y quizás por eso la canción funciona, porque retrata esa zona gris donde no sabes si estás siendo valiente o estás huyendo, algo que todos han sentido en una relación.
Las imágenes también son muy íntimas, otra clave del amor según Harry trabajada en canciones como ‘Late Night Talking’, aunque en ningún lado lo lleva tan lejos como en “From the Dining Table”, la última pista de su álbum debut, que él mismo ha llamado la canción más personal que ha escrito. Ahí no hay collage bonito que suavice nada, el primer verso lo muestra despertando solo en un cuarto de hotel, masturbándose para llenar un vacío que no tiene nombre todavía.
El New York Times lo señaló como su primer gesto realmente adulto después de años cantando letras aptas para todo público en One Direction. Cuando le preguntaron por esa línea en concreto, Harry no la explicó y dijo que prefería dejarla abierta a la interpretación de quien escucha. Pero esto describe, según el sitio Genius, “el dolor de tener el corazón roto y ver cómo la persona amada rehace su vida con otra”.
Two Ghosts: duelo
Esta es la canción que Harry escribió pensando en una relación que técnicamente ya terminó, pero que dos personas siguen habitando por costumbre, como fantasmas ocupando la misma casa. Dos personas que cambiaron tanto que ya no se reconocen, aunque compartan el mismo espacio. Suena casi como un country resignado, la instrumentación de guitarra acústica queda a propósito, como quien no tiene fuerzas ni para levantar la voz.
Treat People With Kindness: el amor universal
El amor para Harry, en su versión más pública, tiene una connotación de reciprocidad y colectividad, algo que ya había trabajado en ‘Sign of the times’ que, según contó a Rolling Stone, la escribió pensando en derechos igualitarios y crisis global, “para todos, todas las razas, sexos, todo”. Aunque también ha trabajado el concepto de soledad en su más grande éxito ‘As it Was’, lo que más prima es su idea de amor desde lo colectivo.
Por eso esta canción resuena tanto. Treat People With Kindness empezó como el eslogan de un pin prendido a la correa de su guitarra durante su gira de 2018. Los fans lo vieron, lo replicaron en camisetas y lo llevaron a la calle antes de que existiera ninguna letra. Luego Harry le contó a Music Week que empezó a notarlo mientras manejaba y decidió escribirle una canción, que él mismo describe como tributo a algo que el público ya había construido sin él. Su idea de amor, entonces, no baja solo desde el escenario hacia la gente, sino que también es algo que el público le da y Harry simplemente lo honra. Es algo que se construye en conjunto.
Aunque también nos ha dicho que ese amor colectivo que profesa no es sencillo, como quedó claro con ‘Aperture’ en donde cuestiona la sobreexposición de la fama, pero finalmente llega a la conclusión de la alegría en la conexión universal cuando dice: “Pertenecemos el uno al otro / Finalmente parece que solo es amor”. No por nada su gira se llama “juntos, juntos”.
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