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¿Es posible morir de amor? Conozca el síndrome del corazón roto

Una afección que puede aparecer tras experiencias que obligan al cuerpo y la mente a soportar una carga emocional elevada.

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Redacción Bienestar
12 de enero de 2026 - 01:00 p. m.
Los síntomas también pueden incluir retención de líquidos o una disminución en la capacidad para realizar actividades del día a día.
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Foto: Pexels
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¿Hasta qué punto puede doler el amor? ¿Qué sucede cuando deja de ser solo un sentimiento y empieza a afectar nuestra salud y bienestar? Quizá usted haya atravesado una ruptura amorosa o conozca a alguien —un amigo, un familiar— que lo haya hecho. Incluso puede que haya escuchado o dicho la frase: “No te preocupes, de amor nadie se muere”. Desde ese lugar, resulta fácil asumir que las emociones son pasajeras, pero la realidad a veces es más compleja y menos reduccionista.

El llamado síndrome del corazón roto, o miocardiopatía inducida por estrés, es una afección que puede aparecer tras experiencias que obligan al cuerpo y la mente a soportar una carga emocional elevada y abrumadora: la pérdida de un ser querido, un accidente, un evento traumático o, lo más usual: una decepción amorosa.

Según Selia, este síndrome provoca que el corazón pierda temporalmente su capacidad de bombear sangre de manera uniforme, y eso mismo puede generar síntomas similares a los de un infarto, como un dolor que comienza en el pecho y puede extenderse por todo el cuerpo, dificultad para respirar, mareos e, incluso, pérdida de conocimiento. Es importante aclarar que, aunque son similares a los de un ataque cardíaco, aquí las arterias no presentan obstrucción y, en la mayoría de los casos, el malestar que aparece es reversible. Es decir, que el corazón puede recuperar su funcionamiento normal en semanas o meses.

La Clínica Shaio, en Bogotá, explica en su Blog Vital que esta condición también es conocida como síndrome de Tako-Tsubo, nombre que hace referencia a la forma que adquiere el ventrículo izquierdo del corazón durante la contracción, que se asemeja a una vasija japonesa usada para atrapar pulpos.


¿Por qué ocurre y cómo reconocerlo?

No existe con precisión una causa a la que pueda atribuírsele, pero los especialistas coinciden en que se relaciona con la liberación masiva de hormonas como adrenalina, cortisol y catecolaminas durante esas situaciones de estrés o ansiedad extremos. El mismo portal de salud mental señala que estas sustancias aumentan la carga de trabajo del corazón.

La diferencia con un infarto, en teoría, radica en que las arterias coronarias no están bloqueadas y no hay riesgo de que el flujo de sangre se vea interrumpido. No obstante, no todos los casos responden al mismo patrón de recuperación. La intensidad de los síntomas y sus consecuencias pueden variar según la persona y puede convertirse en algo mucho más grave, incluso en un daño miocárdico.

La Clínica Shaio recomienda acudir al médico ante cualquier anomalía y explica que el diagnóstico requiere de revisiones en la historia clínica, exámenes físicos, análisis de laboratorio y pruebas como un electrocardiograma, una ecocardiografía o la medición de enzimas cardíacas.


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Poder cuidar el corazón a través de la mente

Existe una relación directa entre nuestras emociones y la salud cardiovascular. Los momentos de estrés, angustia, sensación de ansiedad o emociones muy fuertes no solo generan cambios en la frecuencia y fuerza de los latidos (el pulso) del corazón, sino que también afectan cómo el cerebro procesa estas experiencias y regula nuestras respuestas emocionales.

Cuidar del corazón no se limita únicamente a mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio regularmente, evitar fumar o beber o ir seguido a los controles médicos para chequear que el colesterol se mantenga en su punto. Todo esto es más que importante, pero aprender a manejar situaciones de tensión y mantener relaciones saludables son medidas que también influyen directamente en él.

Aunque así lo quisiéramos, el corazón y la mente no pueden desconectarse, no funcionan de manera desligada. “Por ejemplo, los ictus cardioembólicos se producen cuando un coágulo que se forma en el corazón viaja hasta el cerebro. Lo mismo ocurre con los accidentes isquémicos transitorios (AIT), que en muchos casos tienen origen en el corazón", explica el portal de Selia. La prevención del síndrome del corazón roto es, en realidad, una para la estabilidad física y emocional en general.

Cuando vivimos (o sobrevivimos, bien sea el caso) en medio de estados emocionales desgastantes y prolongados, nuestro cuerpo reacciona de forma automática. Si estas respuestas se repiten, pueden volverse crónicas y peligrosas. Y aparecen cambios físicos medibles en el cuerpo: puede que la presión suba, que el corazón lata más rápido o más lento de lo habitual, o que el sueño se altere.

La Clínica Shaio agrega que, si bien no existe un tratamiento específico para todos los casos, el manejo del estilo de vida y la atención médica o psicológica adecuada suelen ser suficientes para que el corazón se recupere. En algunas situaciones, los especialistas pueden recetar medicamentos que ayuden a controlar la sintomatología mientras el cuerpo restablece su equilibrio.


Las emociones forman parte de la vida, pero reprimirlas o dejarlas desbordar puede pasar factura. Hay que permitirse sentir sin llenarse de angustia ni rebosar de estrés. Lo que callamos puede acumularse y afectar nuestra salud a largo plazo; por eso, acudir a un profesional, como un terapeuta o un médico evita que un mal amor termine de destrozarnos por completo.


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Por Redacción Bienestar

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