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Este es el monumento dedicado al amor más visitado del mundo: ¿Cómo llegar y qué podrá ver?

El Taj Mahal no solo deslumbra por su arquitectura, también guarda una historia que lo transformó en uno de los destinos más emblemáticos del mundo.

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Leidy Barbosa Ramírez
03 de mayo de 2026 - 06:00 p. m.
el mausoleo del Taj Mahal, considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, se encuentra en las inmediaciones de la ciudad de Agra. Sin embargo, lo más curioso de este monumento es su historia de amor.
el mausoleo del Taj Mahal, considerado como una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, se encuentra en las inmediaciones de la ciudad de Agra. Sin embargo, lo más curioso de este monumento es su historia de amor.
Foto: Zaychenko Denis
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Pocas construcciones en el mundo logran resumir un sentimiento tan universal como el amor. A lo largo de la historia, este ha impulsado guerras, inspirado obras maestras y dejado huellas imborrables en la cultura humana. Sin embargo, pocas veces se ha transformado en piedra con la majestuosidad con la que ocurrió en la India.

Y es que allí se alza el Taj Mahal, una de las edificaciones más admiradas del mundo, no solo por su belleza arquitectónica, sino por la historia que guarda entre sus muros de mármol blanco: la de un emperador que quiso eternizar el recuerdo de la mujer que más amó.

¿Cuál es la historia detrás de esta maravilla? Y, por supuesto, ¿es posible visitarla y contemplarla en persona? Aquí le contamos todo lo que debe saber sobre uno de los atractivos turísticos más iconicos de la India.

¿Qué es el Taj Mahal?

Hablar del Taj Mahal es hablar de una de las obras arquitectónicas más impresionantes del mundo. Ubicado en la ciudad de Agra, a orillas del río Yamuna, este mausoleo de mármol blanco fue construido por el emperador mogol Shah Jahan en memoria de su esposa favorita, Mumtaz Mahal, quien falleció en 1631 durante el parto de su decimocuarto hijo.

Según menciona National Geographic, la idea de la obra llegó debido a que en su lecho de muerte Mumtaz Mahal le pidió a Shah Jahan que construyera la tumba más hermosa que el mundo hubiera visto. Algo que el emperador dedicó buenos años a cumplir, para inmortalizar su amor y su memoria.

Esta monumental obra también fue posible gracias al contexto histórico de la época. Durante el reinado de Shah Jahan, el Imperio mogol atravesaba uno de sus momentos de mayor esplendor, con inmensas riquezas, poder político y acceso a valiosos recursos. Esa prosperidad permitió materializar una visión ambiciosa que trascendería siglos.

Para levantar esta maravilla, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1983, se movilizó un enorme equipo de cerca de 20.000 artesanos, escultores, albañiles, calígrafos y artistas provenientes de la India y de otras regiones como Asia Central, Irán, Turquía e Irak. Bajo la dirección de destacados arquitectos, trabajaron durante años en los jardines a orillas del río Yamuna para dar forma a un complejo monumental sin precedentes. La construcción comenzó en 1631 y culminó en 1648, tras 17 años de labor continua.

¿Que podrá ver aquí?

Cada rincón del complejo revela detalles arquitectónicos y artísticos que lo convierten en una experiencia única. Su imponente silueta de mármol blanco, coronada por una gran cúpula central, es apenas el comienzo de un recorrido donde la perfección visual y la carga simbólica se entrelazan.

La estructura principal, que supera los 60 metros de altura, destaca por su extraordinaria simetría y por la delicadeza de sus acabados. Según menciona el Ministerio de Cultura de la India, en sus muros podrá observar incrustaciones de piedras semipreciosas elaboradas con la técnica de pietra dura, finos tallados y versos del Corán en elegante caligrafía. Estos elementos decorativos convierten el interior en un espacio solemne y refinado, pensado para honrar la memoria de Mumtaz Mahal y, posteriormente, del propio Shah Jahan.

Uno de sus rasgos más reconocibles son los cuatro minaretes que enmarcan el mausoleo. Cada uno fue diseñado con una ligera inclinación hacia el exterior, una decisión arquitectónica que buscaba proteger la estructura central en caso de colapso.

El complejo también incluye dos edificios de arenisca roja que contrastan con el mármol blanco del mausoleo principal. Al oeste se encuentra una mezquita y, al este, una antigua casa de huéspedes conocida como Mehman-Khana. Ambos refuerzan la armonía del conjunto y aportan un equilibrio cromático que enriquece la experiencia visual.

A esto se suman los jardines tradicionales tipo char-bagh, organizados en secciones simétricas por canales, senderos y avenidas de cipreses. En el centro, un amplio espejo de agua refleja la estructura y crea una de las imágenes más emblemáticas del lugar, multiplicando su majestuosidad.

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¿Cómo visitarlo?

Si desea conocer el Taj Mahal, ubicado en Agra, la ruta más práctica desde Bogotá es volar desde el Aeropuerto Internacional El Dorado hacia el Aeropuerto Internacional Indira Gandhi, en Nueva Delhi. Generalmente, los trayectos incluyen escalas en ciudades europeas o en Estambul, y el tiempo total de viaje suele superar las 28 horas.

Una vez en Delhi, el siguiente paso es desplazarse hasta Agra, una de las ciudades más turísticas del estado de Uttar Pradesh. Desde allí podrá tomar tren, autobús, vehículo privado o un vuelo interno limitado. El tren suele ser una de las opciones más recomendadas por rapidez y comodidad, con servicios reconocidos como el Shatabdi, el Rajdhani y el Taj Express.

Según la página oficial del Taj Mahal, Agra está ampliamente preparada para recibir visitantes, ya que cerca de tres millones de personas recorren el monumento cada año. Dentro de la ciudad encontrará taxis, autorickshaws, bicitaxis y servicios prepago para movilizarse con facilidad. Sin embargo, en las inmediaciones del monumento no se permite la circulación de vehículos contaminantes, por lo que el acceso final se realiza a pie o mediante autobuses eléctricos, carritos de golf y otros medios ecológicos.

El Taj Mahal recibe visitantes entre las 10:00 a. m. y las 5:00 p. m., aunque permanece cerrado los viernes. Las entradas pueden adquirirse en línea o en las taquillas habilitadas en las puertas oeste y este del complejo, lo que facilita el acceso a quienes planean su visita con antelación.

Para turistas extranjeros, la tarifa general es de 1.100 rupias, a las que se suman 200 rupias adicionales si desea ingresar al mausoleo principal. En total, seria un equivalente de aproximadamente COP 50.000 dependiendo de la tasa de cambio vigente. Los menores de 15 años pueden ingresar de manera gratuita.

Es importante tener en cuenta varias restricciones: no se permite el ingreso de drones, alimentos, cigarrillos, bebidas alcohólicas, trípodes, cargadores, objetos punzantes ni bolsos grandes. Además, está prohibido tomar fotografías dentro del mausoleo principal y se exige mantener silencio en su interior.

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Leidy Barbosa Ramírez

Por Leidy Barbosa Ramírez

Periodista de la Universidad Externado de Colombia, con énfasis en la producción audiovisual y en animación digital. Apasionada por temas medioambientales y sociales.@leidyramirezbLbarbosa@elespectador.com

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