
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Besar no es solo algo romántico. Desde niños, por ejemplo, los besos nos hacen sentir seguros y queridos. Y en la adolescencia y en la adultez nos ayudan a mantener las relaciones de pareja. Son, evidentemente, una forma de afecto, pero tienen efectos positivos en nuestro sistema inmunológico, nuestro bienestar emocional y varios de nuestros puntos físicos.
Lo que algunas personas no saben es que un beso, por más corto que sea, activa una serie de procesos complejos dentro del organismo. La liberación de neurotransmisores como dopamina, oxitocina y endorfinas genera una especie de satisfacción, placer y disminuye el estrés.
¿Por qué es tan bueno besar?
En términos sencillos, un beso puede mejorar el ánimo, tranquilizarnos y, por ende, traer consigo otras utilidades. Por ejemplo, facilitar la comunicación en medio de peleas o hacernos sentir más felices. Esto además de, por supuesto, despertar cariño, amor o pasión en quienes participan. Pero existen otros puntos a favor de ese contacto que, como decíamos, involucran procesos a nivel biológico y psicológico.
Leonardo Palacios, neurólogo de la Universidad del Rosario, explica en el artículo Besar disminuye el estrés y la ansiedad. ¿Cuál es el origen del beso?, que este gesto aparentemente sencillo moviliza más de treinta músculos de la cara, cuello y boca, incrementa el ritmo cardíaco y ayuda a quemar calorías; también refuerza el sistema inmunológico y mejora la circulación.
Una de las tantas buenas noticias es que besar también eleva la autoestima y, por ende, proporciona seguridad y confianza del lado emocional. Esto ayuda a acercarnos a nuestra pareja o amigos, y facilita la intimidad sexual, porque relaja el cuerpo y aumenta la conexión entre las dos personas.
Pero, además, y hablando un poco a nivel de salud, pueden aliviar dolores de cabeza, cólicos o tensión en los músculos, y ayudan al buen funcionamiento del corazón. Además, los besos que son más intensos y que activan el deseo sexual pueden quemar algunas calorías y darnos energía.
Pero no olvidemos los riesgos y precauciones...
No es un detalle menor lo que Palacios menciona respecto a la buena higiene oral, algo fundamental para evitar la transmisión de virus como el Epstein-Barr o la mononucleosis infecciosa (cuya imagen, con el fin de ilustrar, compartimos a continuación), responsable de la llamada “enfermedad del beso”.
Aunque tienen resultados favorables, es importante considerar posibles riesgos, como los distintos tipos de herpes o bacterias que causan caries, mal aliento e inflamación y que pueden transmitirse mediante la saliva.
Sí, mantener buena higiene es importante: cepillarse los dientes con la debida frecuencia, usar hilo dental, tomar mucha agua y asistir a controles periódicamente. Pero es cuidado el que permite disfrutar plenamente de los besos, y eso incluye, como en las relaciones sexuales, reservarlo para personas con quienes haya intimidad y acuerdos, no por reglas o asuntos morales, sino por salud.
Y usted, ¿qué es lo que más disfruta cuando besa? ¿Conocía alguna de estas ventajas? Lo leemos en los comentarios.
👗👠👒 Entérese de otras noticias sobre Amor en El Espectador.