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La Fontana di Trevi suele quedarse con toda la atención. Es una de las imágenes más reconocibles de Roma y una parada casi obligada para quienes visitan la ciudad. Pero a su derecha hay otra historia, mucho menos famosa, que no se sostiene en la monumentalidad, sino en la carga simbólica de un gesto pequeño como beber agua juntos.
Según Turismo Roma, allí está la fuente de los enamorados, una pila rectangular con dos pequeñas salidas de agua. La tradición dice que las parejas que beban de esa fuente permanecerán enamoradas y fieles para siempre. Más que una curiosidad al lado del gran monumento, se trata de un rincón asociado a una promesa íntima, de dos, lejos del ruido que suele rodear a Trevi.
Ese rasgo la vuelve distinta desde el comienzo. Mientras la gran fuente se relaciona con las monedas, el regreso a Roma y el imaginario cinematográfico, la fuente de los enamorados se vincula con la fidelidad y con la idea de no olvidar a quien se queda.
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Una tradición ligada a la despedida
El portal de turismo de Roma recoge que este ritual se practicaba antiguamente cuando uno de los prometidos debía marcharse y la separación iba a durar, como ocurría durante el servicio militar.
En la víspera de la despedida, ambos iban a la fuente; la joven llenaba un vaso sin usar y se lo ofrecía a su amado. Después, el vaso debía romperse.
Además, quien bebiera agua de Trevi recordaría a Roma para siempre y, con ella, también a la persona amada que permanecía en la ciudad. Ahí está el centro de la historia.
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Un rincón pequeño dentro de un lugar histórico
La Autoridad Patrimonial de Roma recuerda que la Fontana di Trevi es la muestra terminal del acueducto de Virgo, descrito como el único acueducto antiguo que ha permanecido en uso continuo hasta hoy. También sitúa la construcción de la fuente actual entre 1732 y 1762, con Nicola Salvi y Giuseppe Pannini como autores principales.
Ese contexto ayuda a entender que esta pequeña tradición nace dentro de un lugar cargado de historia, agua y memoria. Por eso su fuerza no está en el tamaño, sino en lo que representa.
La fuente de los enamorados no está ahí para robarse la atención de Trevi, sino para contar una historia distinta. No gira alrededor del regreso a Roma, sino de algo más íntimo como la idea de conservar un amor cuando la distancia obliga a despedirse.
Ahora, te leemos: ¿conoces algún lugar donde el amor también tenga su propia leyenda?
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