
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Sentirse comprendido, sea cual sea la situación, puede ser una de las experiencias más anheladas por todos. Y no hablamos solo de vínculos románticos. Que alguien anticipe lo que sentimos, que valide una emoción y responda “justo como necesitábamos” genera una respuesta positiva. Le abre la puerta de la confianza.
El término “empatía oscura” —originalmente, dark empath— se utiliza para describir a las personas que tienen una alta capacidad para entender las emociones ajenas, pero que emplean esa habilidad con fines estratégicos, egoístas o manipuladores. No carecen de empatía, sino que abunda y la utilizan a su favor.
En un análisis publicado por Psychology Today, se explica que este perfil surge cuando los rasgos asociados a la llamada Tríada Oscura (compuesta por el narcisismo, la psicopatía y el maquiavelismo) se combinan con una habilidad para leer emocionalmente a los demás. Es alguien que puede entender con precisión, sin necesariamente tener buenas intenciones.
Ahora, debemos aclarar que la empatía no es una sola “cosa”. Por una parte, nos hace sentir como el otro. Y, por otra, nos permite identificar con claridad qué es lo que está sintiendo. Esta última es más cognitiva que compasiva, y es la que suele estar presente en el llamado empático oscuro. Eso significa que puede detectar inseguridades, necesidades, miedos o deseos con rapidez. Y esa información, en lugar de utilizarse para acompañar, puede convertirse en una ventaja perjudicial.
Si aún le suena confuso, seguro podrá recordar a Madre Gothel, antagónica de la película Enredados, de Disney, quien se aprovechaba de la fácil lectura que hacía de Rapunzel para atacar sus puntos más débiles. Por ejemplo, su miedo al exterior.
Incluso tiene una canción que nos ayuda a entender el modus operandi de quienes poseen este perfil:
El encanto, los halagos y el control sutil
El empático oscuro no suele presentarse como alguien frío o distante. Al contrario: puede ser sociable, carismático y muy hábil en los entornos sociales. Como puede ser un poco difícil de identificar, aquí compartimos algunas dinámicas que puede aprender a diferenciarlos en ese marco tan confuso:
- Uso de su información emocional y sensible para influir en decisiones.
- Dar halagos estratégicos que generan dependencia, bien sea en lo amoroso o en lo amistoso.
- Hacerle sentir un poco de culpa cuando usted intenta marcar límites.
Sí: a diferencia del estereotipo del narcisista indiferente o del psicópata insensible, aquí hay una instrumentalización de la sensibilidad y la vulnerabilidad.
Entonces, ¿cómo protegerse?
Reconocer este tipo de dinámica no implica sospechar de todo el mundo, pero sí prestar atención a patrones para encender las alarmas e irse a tiempo.
Si alguien parece sentir una empatía desbordada, no significa que esté actuando de forma narcisista. No hay que generalizar. Pero si sus acciones se vuelven cada vez más imprudentes, manipuladoras o centradas únicamente en su propio beneficio, puede ser momento de tomar distancia y observar con mayor objetividad al otro.
Uno de los mecanismos es trazar límites claros, no dejarse persuadir o confiar en la intuición son herramientas que solemos subestimar, pero realmente ayudan a alejarnos de las dinámicas dañinas. Recuerde: cuando alguien sabe exactamente en dónde le duele, la pregunta no es si lo entiende, sino para qué quiere entenderlo.