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Los cinco tipos de amor, según la filosofía griega: cuál es el suyo y qué significa

Desde la idea de la media naranja hasta el amor propio, varias nociones actuales tienen raíces en la filosofía de la antigua Grecia.

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Kevin Stiven Ramírez Quintero
17 de marzo de 2026 - 07:16 p. m.
Platón, uno de los referentes de la filosofía griega.
Platón, uno de los referentes de la filosofía griega.
Foto: Getty Images
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Mucho antes de que la psicología intentara explicar las emociones humanas con categorías clínicas, los antiguos griegos ya habían hecho decidido pensar el amor como una experiencia plural.

No hablaban de un solo amor, sino de varios. Y en esa diferencia hay algo que todavía resulta útil hoy: no todo vínculo afectivo nace del deseo, no todo cariño se parece a la amistad, y no todo amor empieza afuera.

La idea aparece en un contexto más amplio, pues se da en el paso del mito a la filosofía en la antigua Grecia. Según National Geographic, los griegos primero buscaron respuestas en los relatos mitológicos, pero más adelante dieron ese giro decisivo hacia el pensamiento racional, el llamado paso del “mito al logos”, del que surgirían las bases de la filosofía occidental con figuras como Platón y Aristóteles.

En ese tránsito, el amor dejó de ser solo una fuerza atribuida a los dioses y empezó a convertirse también en objeto de reflexión.

Eros: el amor del deseo y la pasión

El primero de esos amores es el Eros, el más cercano a lo que hoy suele entenderse como amor romántico. Este tipo de amor está vinculado con la pasión romántica y el deseo físico, y en la mitología se asociaba al dios Eros, capaz de sembrar confusión y sentimientos intensos en quienes alcanzaba.

Este amor ocupa un lugar central en El Banquete de Platón, obra escrita entre 385 y 370 a. C., donde se lo presenta como una fuerza apasionada y sensual.

Allí aparece también una de las ideas más conocidas sobre el amor en la tradición occidental: la teoría expuesta por Aristófanes, según la cual los seres humanos habrían sido originalmente criaturas completas, divididas luego por los dioses.

Desde entonces, cada mitad buscaría desesperadamente reunirse con la otra. De esa lectura, proviene una imagen que todavía persiste en la cultura popular: la de la “media naranja”.

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Philia: el amor de la amistad y del crecimiento mutuo

Frente al impulso arrebatado del Eros, la Philia remite a un vínculo distinto: el de la amistad, el afecto fraternal y la relación construida desde la cercanía y la reciprocidad. Aristóteles es quien desarrolla este concepto en la Ética a Nicómaco, donde la amistad aparece no solo como una forma de amor, sino como una de las grandes virtudes de la vida ética.

Aristóteles distingue distintos tipos de amistad. Entre ellas menciona el pragma, entendido como una relación basada en el beneficio mutuo o la conveniencia, además de las amistades agradables, ligadas al placer compartido, y las virtuosas, que serían las más elevadas porque ayudan al otro a desarrollar valores morales.

La Philia también aparece en El Banquete, cuando Sócrates la presenta como un vínculo que no se agota en lo físico, sino que apunta al crecimiento mutuo por medio de la verdad y la sabiduría. Es, en ese sentido, un amor menos impulsivo y más formativo.

Agápē: el amor altruista

Otro de los tipos de amor revisados por National Geographic es el Agápē, definido como un amor altruista, desinteresado y orientado al bienestar de los demás. Aunque hoy suele relacionarse con el cristianismo, la idea ya había sido discutida en la tradición filosófica griega, incluso antes de quedar tan asociada al lenguaje religioso.

Es un amor compasivo, cercano a la caridad, y se lo vincula también con la intervención de Diotima de Mantinea en El Banquete. Allí aparece una concepción del amor que trasciende las relaciones convencionales y se orienta hacia lo divino y lo eterno.

Llevado al terreno de los vínculos personales, el artículo propone entenderlo como un amor voluntario e incondicional, capaz de aceptar al otro incluso con sus imperfecciones.

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Storge: el amor familiar

El Storge es el amor familiar, parental, cotidiano. Es ese vínculo que no necesita solemnidad para ser profundo. Es un afecto natural e innata, vinculada a la cercanía emocional que suele darse entre familiares.

Aunque no es un término tan desarrollado por los filósofos clásicos como otros tipos de amor, sí aparece de manera implícita en la Ética a Nicómaco de Aristóteles. También encuentra ecos en autores como Sófocles, Eurípides y Safo de Mitilene.

Más que una pasión o una elección racional, el Storge aparece como un amor arraigado en la convivencia, el cuidado y la pertenencia.

Philautía: el amor propio

La quinta forma es la Philautía, es decir, el amor a uno mismo. No como narcisismo automático, sino como reconocimiento personal, cuidado de sí y búsqueda de virtud. Aristóteles ya hablaba de ello en el siglo IV a. C., y que también Platón, en el Fedro (370 a. C.), reflexionó sobre este tipo de amor al explorar la naturaleza del alma.

El punto, sin embargo, no es simple. La Philautía también podía tener connotaciones negativas cuando se convertía en egoísmo desmedido. De ahí que la clave, para los griegos, estuviera en el equilibrio: amor propio, sí, pero sin romper el respeto ni el amor por los demás.

Tal vez por eso sigue siendo una idea tan vigente. No como consigna vacía, sino como base para sostener otros vínculos sin perderse en ellos.

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Una idea antigua que todavía funciona

La gran intuición de los griegos parece menos arqueológica de lo que podría suponerse. Lo que hicieron fue distinguir. Entender que el amor no se agota en la pareja, que la amistad también transforma, que la familia se siente de otra manera, que el cuidado del otro puede no esperar recompensa y que el amor propio también requiere su tiempo. Esto nos funciona para pensar mejor de qué hablamos cuando hablamos de amor.

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Kevin Stiven Ramírez Quintero

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

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