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En una esquina del Barrio Gótico de Barcelona, entre calles estrechas, fachadas antiguas y turistas que caminan mirando hacia arriba, hay un muro frente al que casi nadie pasa de largo.
Algunos llegan por curiosidad. Otros porque ya lo vieron en una foto. Y muchos porque, en una ciudad llena de iglesias, plazas y edificios históricos, también hay espacio para detenerse frente a algo tan cotidiano, poderoso e imponente como un beso.
La escena se repite durante el día: una pareja se acomoda frente al mural, alguien pide una foto, dos personas se besan, otra sonríe sola ante la cámara y varios visitantes se acercan para mirar de qué está hecha la imagen. Desde lejos, se ven unos labios enormes. De cerca, aparecen miles de fotografías pequeñas, como fragmentos íntimos de una ciudad que decidió hablar de libertad a través del amor.
Ese mural está en la plaza de Isidre Nonell, junto a la Catedral de Barcelona y cerca del Portal de l’Àngel. Aunque muchos lo conocen como el Mural del Beso, la obra se llama “El mundo nace en cada beso” y fue realizada en 2014 por el fotógrafo barcelonés Joan Fontcuberta, con la colaboración del ceramista Toni Cumella, según el portal Barcelona Siempre.
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Un beso hecho de miles de historias
El Mural del Beso no es solo una imagen romántica puesta sobre una pared. Según Barcelona Turisme, se trata de un gran fotomosaico compuesto por 4.000 teselas, organizadas en 50 hileras de 80 piezas cada una.
La obra mide cerca de ocho metros de ancho y casi cuatro metros de alto. Su tamaño explica parte del impacto visual, pero no todo. Lo que vuelve especial al mural es la forma en que une una imagen aparentemente sencilla con una construcción colectiva, pues es una composición hecha con recuerdos, gestos y momentos compartidos por los ciudadanos.
La obra gira en torno al concepto “momentos de libertad” y fue hecha con el aporte de 4.000 barceloneses, quienes enviaron fotografías que forman parte del mural. Barcelona Turisme también recuerda que un periódico local pidió a sus lectores instantáneas a partir de una pregunta: “¿Qué significa para ti vivir libre?”
Esa pregunta cambia la lectura de la obra. El mural no habla únicamente del amor de pareja, aunque muchas personas lo usen como escenario para inmortalizar una relación. También habla de cómo una ciudad puede convertir una imagen íntima en una pieza pública, visible para cualquiera que pase por la plaza.
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¿Dónde queda el Mural del Beso en Barcelona?
El Mural del Beso se encuentra en la plaza de Isidre Nonell, 10-12, en el Barrio Gótico de Barcelona. La ubicación también hace parte de su atractivo: está cerca de la Catedral de Barcelona y del paseo comercial Portal de l’Àngel, una zona por la que pasan miles de visitantes.
La obra fue una de las iniciativas realizadas en Barcelona, durante la conmemoración de los 300 años del asedio militar que sufrió la ciudad. En ese contexto, el beso adquiere una lectura más profunda. No aparece solo como una postal bonita, sino como una respuesta simbólica desde la memoria y de que, como mencionó el autor de la obra, el amor puede surgir también de una derrota.
Así que, en el Barrio Gótico, donde las piedras parecen guardar siglos de historia, el Mural del Beso propone otra forma de memoria: una imagen gigante que muchas parejas usan para retratar su amor, pero que también recuerda que la libertad, a veces, puede empezar con un beso.
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