
Dos peluches acompañan el cuarto de corazones del Museo de Historias de Amor de Dubrovnik, donde visitantes de distintos países dejan mensajes escritos en papel.
Foto: Kevin Stiven Ramírez Quintero
Hay amores que empiezan en una fiesta o por culpa de un amigo que se cree cupido; otros, con un celular estrellado contra el piso. Así le pasó a Seo-yun, de Corea del Sur. En una pausa para el almuerzo, un desconocido tropezó y le tumbó su celular. Él ofreció pagar el arreglo. Ella, furiosa, aceptó verlo con la factura, pero terminaron hablando de todo menos del aparato roto. Luego llegó un celular nuevo y, tiempo después, un anillo de compromiso.

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero
Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com
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