Publicidad

¿Pagarías para que un hombre atractivo te seque las lágrimas? Así es este servicio en Japón

El servicio busca convertir el llanto en una experiencia compartida de desahogo emocional.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Kevin Stiven Ramírez Quintero
13 de abril de 2026 - 10:31 p. m.
Ikemeso es un servicio japonés que mezcla videos tristes, llanto compartido y acompañamiento emocional.
Ikemeso es un servicio japonés que mezcla videos tristes, llanto compartido y acompañamiento emocional.
Foto: Pexels
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

En Japón existe un servicio que mezcla películas tristes, llanto en grupo y acompañamiento emocional. Se conoce como Ikemeso Takkyubin o Ikemeso Office y propone que un hombre “guapo y sensible” llegue a una oficina para dirigir una sesión en la que los asistentes ven videos conmovedores, lloran y encuentran en ese momento una forma de aliviar el estrés, según su página oficial.

Según National Geographic, la propuesta se relaciona con el rui-katsu, una práctica japonesa asociada con el llanto compartido como forma de desahogo. La revista también señala que el empresario Hiroki Terai fue quien convirtió esa idea en un negocio y desarrolló ese modelo en el que participan los llamados Ikemeso Danshi o “chico guapo que llora”, quienes se encargan de limpiar las lágrimas de quienes participan.

Puede leer: ¿Por qué lo que más le gustaba de su pareja ahora le molesta?

Video Thumbnail

¿Cómo es una sesión?

La BBC describió una de estas jornadas en una sala de conferencias de un edificio de oficinas en Tokio. En esa sesión, un grupo de empleados vio fragmentos de películas tristes mientras un hombre recorría el salón con un pañuelo de algodón para secarles las lágrimas.

Las historias elegidas giraban alrededor de mascotas enfermas o de la relación entre padres e hijas, y casi todas las asistentes eran mujeres.

Según el reportaje, el ikemeso danshi era conocido como Ryusei. Él mismo explicó que su tarea consiste en conducir sesiones con el único propósito de hacer llorar a la gente.

De acuerdo con el medio británico, la propuesta parte de una idea sencilla: cuando una persona llora frente a otros y muestra vulnerabilidad, el ambiente cambia. En especial, cambia en el trabajo.

Por eso estas sesiones se plantean como una herramienta para acercar a los compañeros y fortalecer los vínculos dentro de la oficina.

El origen del negocio

Hiroki Terai es la figura detrás de este proyecto. National Geographic cuenta que Terai detectó primero la necesidad de una forma distinta de acompañar a parejas japonesas que atravesaban divorcios recientes, mediante la inducción del llanto. El servicio se pensó originalmente para mujeres divorciadas, aunque después encontró otros públicos.

Terai puso en marcha su negocio relacionado con el llanto en 2013, después de haber trabajado en ceremonias de divorcio. En esas ceremonias, según relató él mismo, uno de los momentos más catárticos aparecía cuando las parejas lloraban.

Más adelante empezó a organizar talleres abiertos al público en Tokio y se encontró con un obstáculo: la imagen negativa que pesaba sobre los hombres que lloraban. Su respuesta fue impulsar talleres guiados por hombres atractivos, con la idea de volver menos extraña esa escena y, al mismo tiempo, hacer más potente la experiencia.

Le recomendamos: 30 grandes canciones de desamor en español de los 2000: himnos que marcaron a una generación

¿Por qué hombres atractivos?

Ese es el rasgo que más ha llamado la atención del servicio. Según National Geographic, Terai sostiene que muchas personas se comportan de manera distinta cuando están cerca de alguien que les atrae y que ciertas experiencias se intensifican emocionalmente en ese contexto.

El cineasta Darryl Thoms, que exploró esta práctica en el corto Crying with the handsome man, señala que esa mezcla entre atracción y vulnerabilidad ayuda a explicar el efecto de la sesión.

La página de ikemeso-office.com refuerza esa apuesta con una lista de perfiles disponibles para las sesiones: desde un dentista de apariencia dulce hasta un cantante, un nadador, un conductor, un músico o un espadachín.

El sitio también explica que ver llorar a compañeros o incluso a un jefe puede dejar ver una faceta distinta de cada persona.

Empresas, clientes individuales y precios

Aunque el servicio se presenta principalmente para oficinas y entornos corporativos, no se limita a ese formato. Durante la pandemia de COVID-19 también se abrió una modalidad en línea para clientes individuales.

En esas sesiones por videoconferencia, los hombres del servicio leen historias conmovedoras, tocan instrumentos o muestran videos que buscan llevar a la persona al llanto, y luego la acompañan en ese proceso.

La propia página oficial informa además los precios: 7.900 yenes (COP 179.491) para empresas y 5.670 yenes (COP 128.818) para clientes individuales.

Más allá de lo llamativo de su formato, Ikemeso muestra cómo el llanto, la vulnerabilidad y el consuelo también pueden convertirse en un servicio. Ahora, la pregunta es: ¿pagaría por algo así?

Lo más leído: Karol G en Coachella 2026: las canciones con las que ha convertido el amor en himno

👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre Bienestar y amor? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Kevin Stiven Ramírez Quintero

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.