Parejas ‘swinger’: ¿qué son y cómo funcionan?

Su desarrollo está ligado a los cambios culturales del siglo XX y a nuevas formas de la sexualidad.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Redacción Bienestar
15 de enero de 2026 - 01:07 a. m.
El swinging es una forma de intercambio sexual consensuado entre parejas.
El swinging es una forma de intercambio sexual consensuado entre parejas.
Foto: Unplash - Unplash
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Durante años, la manera de vivir la sexualidad y las relaciones estuvo atravesada por normas difíciles de poner en discusión. Y aunque todavía persisten algunos prejuicios, dudas y mitos alrededor de las formas no tradicionales de vincularse, hoy existe una mayor apertura y, por ende, una mayor variedad para hacerlo.

El swinging es una de esas alternativas: una dinámica que se apoya en el consentimiento, los acuerdos previos y el diálogo en aquellas parejas que incorporan prácticas sexuales con gente fuera de su relación.


¿Qué significa el término swinger y cuál es su historia?

Se utiliza para referirse a personas que mantienen relaciones sexuales consensuadas con individuos distintos a su pareja. Y aunque no es posible determinar con exactitud el origen de dicho movimiento o tendencia, ese intercambio erótico ha existido en distintas culturas y momentos de la historia.

De acuerdo con la información publicada en el blog de Sala Trivial —un sitio en Madrid de ambiente swinger, que lleva alrededor de 30 años funcionando— su desarrollo está relacionado con los cambios culturales y sociales del siglo XX y XXI, y la apertura en torno a la sexualidad y las relaciones fuera de la monogamia.

Una de las teorías sitúa el inicio del concepto en Estados Unidos durante la década de 1950, en contextos vinculados a soldados norteamericanos y sus esposas, en donde se realizaban intercambios sexuales entre parejas. Otra lo ubica en los años 60, también en Estados Unidos, cuando los soldados pasaban largas temporadas fuera de casa y permitían que personas cercanas mantuvieran relaciones sexuales con sus esposas. También lo relacionan con la comunidad hippie, uno de los grupos en donde esto tuvo mayor presencia bajo la idea del amor libre.

En Europa, a partir de 1975, el término swinger comenzó a popularizarse en libros y en la prensa. Y añaden que, con el tiempo, el movimiento comenzó a ganar visibilidad en el cine, las series de televisión y las redes sociales, que facilitaron la conexión entre personas interesadas en estas prácticas.


¿Cómo funciona la dinámica?

En ella, lo común es que participen dos parejas al mismo tiempo y en el mismo lugar. Cada persona interactúa sexualmente con alguien que no es su pareja y decide cómo hacerlo; puede ser de manera activa, con caricias, besos, juegos previos o penetración (que no siempre es obligatoria) o simplemente observando. Todo depende de lo que se haya acordado.

Según explica el psicólogo Óscar Castillero Mimenza en un artículo publicado en el portal Psicología y Mente, el swinging se sostiene sobre una serie de acuerdos básicos que buscan evitar conflictos dentro de las parejas que la adoptan. Estos son algunos de ellos:

  1. El intercambio de parejas es, sin excepción, un acuerdo explícito entre quienes están en la relación. Ambos deben querer participar sin presiones, sin aceptar por miedo a perder a la otra persona y sin sentir que están cediendo ante algo que los incomoda solo para complacer. Ahora bien, ese acuerdo no es definitivo: puede revisarse, modificarse o terminarse en cualquier momento. El consentimiento no se da una vez y ya, sino que se mantiene o se retira según lo que cada persona vaya sintiendo en la práctica.
  2. Al tratarse de encuentros sexuales que ocurren con más de una persona, la protección es obligatoria. El uso de preservativos y otros métodos anticonceptivos no es una sugerencia o una opción, no sólo para evitar embarazos, sino para reducir las probabilidades de contraer infecciones de transmisión sexual.
  3. Se debe separar lo sexual de lo afectivo. Este es un punto importante, pues la mayoría establece límites para evitar involucrarse en un plano emocional, como restringir muestras de ternura o acciones que se asocien directamente con el romanticismo. La idea de la dinámica swinger no es ampliar la relación afectiva, es algo estrictamente sexual.
  4. Partiendo del punto anterior, hay que entender que el intercambio no reemplaza la intimidad entre quienes conforman la relación. Por el contrario, mantener espacios sexuales exclusivos es necesario para que el vínculo no se disuelva y sigan teniendo conexión.

Otros datos al respecto

El intercambio de parejas no se considera infidelidad porque parte de un acuerdo previo. Tampoco es poliamor, ya que no supone la creación de vínculos románticos con terceros y, aunque en algunos encuentros pueden aparecer otras dinámicas, el swinging se define, ante todo, por el consentimiento.

Es simplemente una forma de explorar la sexualidad que algunas personas eligen, mientras que muchas otras aún prefieren modelos de pareja tradicionales. Ambas opciones son igualmente válidas. Recuerde que modificar la manera de relacionarse no es una exigencia ni una condición, sino una opción para vivir la intimidad de otro modo.


👗👠👒 Entérese de otras noticias sobre Amor en El Espectador.

Por Redacción Bienestar

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.