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¿Perfumes con olor feo? Conozca esta tendencia

Según la revista Dazed, existen fragancias que están explorando algunos olores asociados con la guerra, la descomposición y el fin del mundo.

Redacción Amor

19 de febrero de 2026 - 09:28 p. m.
Más que oler “bien”, estas fragancias parecen querer contar una historia fuera de lo normal.
Foto: Pexels
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Ya habíamos escuchado de perfumes que huelen a ajo, a ají, a wasabi o incluso a basura. Fragancias que, en teoría, no deberían oler “rico”, y que aun así encuentran público.

Es de conocimiento público que lo extraño se volvió tendencia en distintos ámbitos, y la perfumería no se quedó atrás. Lo último en sumarse a esa ola, según la revista Dazed, son aromas que intentan capturar algo todavía más incómodo: la muerte y el colapso social.

“¿A qué huele la muerte?"

¿Se imagina poder llevar el olor de la morgue en una botella? Bee Beardsworth, autor del artículo ¿A qué huele la muerte? se hizo exactamente la misma pregunta. Y llegó a la conclusión de que no existe un único “aroma”; que depende de la causa, del estado del cuerpo y del proceso físico que ocurra tras el fallecimiento.

En su publicación recoge explicaciones de especialistas que señalan que ciertos compuestos liberados durante la descomposición de un cuerpo pueden resultar penetrantes y desagradables. Pero quién diría que esas mismas moléculas, en concentraciones bajas, son utilizadas en perfumería para aportar matices terrosos o florales. Es una línea muy difusa entre lo repulsivo y lo atractivo.

Pero es lo que algunas marcas decidieron explorar.

Un ejemplo que menciona la revista es Inexcusable Evil, de la casa rumana Toskovat, creada por el perfumista David-Lev Jipa-Slivinschi. La fragancia fue concebida originalmente como una “protesta contra la guerra” y, según su descripción, sus notas se asocian a la sangre, las vendas, las flores quemadas.

Otras propuestas construyen narrativas alrededor de la figura de la Muerte o del duelo, con olores tanto ahumados, como metálicos y terrosos.

“El fin del mundo en una botella”

Hablemos del desastre. Un desastre colectivo y gigante.

Felicity Martin, autor de Aromas apocalípticos: Los perfumes que encapsulan el olor del colapso social, en la misma revista, nos habla de una tendencia de fragancias inspiradas en pandemias, fallos tecnológicos, IA descontrolada o escenarios apocalípticos. Como en los de los libros distópicos.

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Fue el laboratorio chileno Agar Olfactory, dirigido por Agustine Zegers, el que quiso imaginar perfumes inspirados en momentos específicos de crisis (como la pandemia). Para lograr ese efecto, utilizaron olores amargos, parecidos a la tierra, al plástico cuando se derrite o aparatos electrónicos incendiándose.

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Entre otras menciones, aparece Eau de Space, desarrollado a partir de investigaciones vinculadas a la NASA, que intenta reproducir el olor del espacio exterior, descrito por astronautas como metálico y quemado. Y T-Rex, de la marca canadiense Zoologist, que mezcla esos olores ahumados para simular una extinción prehistórica.

Incluso casas más conocidas, como Byredo presentó Eleventh Hour como “el último perfume de la Tierra”, mientras que Etat Libre d’Orange lanzó La Fin du Monde, preguntándose explícitamente cómo olería el fin de los tiempos.

Y usted se preguntará: ¿por qué oler a desastre?

¿Qué lleva a alguien a elegir un perfume que evoca guerra, enfermedad o colapso? Ambos autores nos sugieren que estas propuestas pueden leerse como un reflejo de nuestro clima cultural actual. El perfume, que tradicionalmente está asociado a una forma de escapar o cambiar, está convirtiéndose también en una forma de protestar.

Esto puede deberse a la curiosidad, pero también a las ganas de experimentar a nivel sensorial, pues el olor tiene una capacidad para activar recuerdos o grabar algunos nuevos. Por eso, llevar en la piel una fragancia incómoda puede ser, para algunos, una forma de enfrentar aquello que genera ansiedad (pero en frasquitos).

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Y aunque pueda sonar extremo, el hecho de que estas fragancias se agoten sugiere que no se trata solo de un experimento social-artístico. ¿Usted estaría dispuesto a probar a que huele el desastre? Lo leemos en los comentarios.

Por Redacción Amor

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