
Por qué mintió sobre su matrimonio. Y por qué, ante la muerte, decidió hacerlo realidad.
Foto: NYT - BRIAN REA
Cuando llamamos a mis padres para decirles que estábamos prometidos, mi padre le preguntó a mi madre: “¿Está ella embarazada?”.
Tenía 41 años, así que era una pregunta razonable. Pero no estaba embarazada. Me estaba muriendo.
Troy y yo nos prometimos un mes antes de que me diagnosticaran una enfermedad terminal. Comprometernos no fue una decisión precipitada; llevábamos ocho años de pareja y siete viviendo juntos. Habíamos hablado de casarnos a lo largo de los años, pero cada uno tenía sus propias razones para no hacerlo.
Para mí, como mujer...