
Alejarse, dudar o cortar el vínculo de forma abrupta puede ser una forma de protegerse del dolor.
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Hay personas que desean cercanía, compañía y afecto, pero, cuando una relación empieza a tomar forma, sienten ansiedad, necesidad de tomar distancia, incomodidad con la intimidad o, en algunos casos, el impulso de huir antes de que el vínculo se vuelva demasiado real. A eso suele llamársele filofobia, un término que se usa para describir el miedo a enamorarse.

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero
Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com
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