El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.

Tinder se reinventa con IA: el plan para acabar con el agotamiento de las apps de citas

Frente al cansancio del ‘swipe’ infinito, la plataforma estrena nuevas funciones para lograr conexiones más reales y menos mecánicas.

Kevin Stiven Ramírez Quintero

13 de marzo de 2026 - 02:00 p. m.
La app busca responder al desgaste del swipe con herramientas como Química, citas rápidas por video y nuevos modos de compatibilidad.
Foto: El Mag Comercio
PUBLICIDAD

Tinder anunció una de las transformaciones más amplias de su plataforma en años. En su presentación inaugural de producto, la aplicación de citas reveló nuevas funciones en materia de inteligencia artificial, seguridad, eventos presenciales y virtuales, además de modos rediseñados para conectar a los usuarios a partir de afinidades más específicas.

“Con más de la mitad de nuestros usuarios menores de 30 años, estamos creciendo junto a una generación que busca citas más auténticas, con menos presión y que valgan la pena”, afirmó Spencer Rascoff, CEO de Match Group y Tinder.

La noticia no es menor. Pero más allá de las funciones, el anuncio también deja ver algo más profundo: Tinder está respondiendo a un cansancio cada vez más evidente frente a la forma en que han funcionado las apps de citas durante la última década.

Una experiencia más personalizada

Durante años, Tinder fue el símbolo más reconocible de una idea muy simple: conocer personas a partir del gesto de deslizar. A la derecha, interés. A la izquierda, descarte. Ese movimiento rápido convirtió a la plataforma en una de las aplicaciones de citas más famosas del mundo, pero también moldeó una forma específica de vincularse: rápida, visual y sostenida en la lógica de que siempre hay alguien más esperando después.

Ahora, la propia empresa parece admitir que esa fórmula ya no basta por sí sola.

En su presentación, Tinder insistió en que busca ampliar la forma en que las personas “entablan conexiones reales”. Para hacerlo, no elimina el swipe, pero sí intenta rodearlo de nuevas capas: más contexto, más seguridad, más vida real y más personalización.

Ahí entran funciones como “Química”, que promete recomendaciones diarias seleccionadas con inteligencia artificial para combatir el cansancio de las citas, pues solo se recomienda a una pareja diaria de acuerdo a los gustos propios; el "Modo de aprendizaje", que adapta las sugerencias en tiempo real según la actividad del usuario o el análisis de la galería de fotos, una herramienta opcional pensada para identificar rasgos de personalidad, intereses y estilo de vida a partir de las imágenes compartidas.

Read more!

La apuesta es clara: que el usuario no sienta que simplemente está navegando entre perfiles, sino que la aplicación entiende mejor lo que busca y le devuelve coincidencias más relevantes.

¿Por qué Tinder está cambiando?

El giro tiene una explicación generacional, pues más de la mitad de sus usuarios tiene menos de 30 años. Y, en palabras de Rascoff, esa generación quiere una experiencia “más fiable, social, inteligente y expresiva”. Tinder también sostiene que busca ofrecer citas “más auténticas”, “con menos presión” y que realmente “valgan la pena”.

Eso importa porque revela una tensión de fondo: la promesa de abundancia que definió a las apps de citas terminó generando, para muchas personas, una experiencia desgastante.

No ad for you

De hecho, una encuesta de Forbes Health en 2025 encontró que el 78 % de los usuarios en Estados Unidos afirmó sentirse emocional, mental o físicamente agotado por el uso de estas plataformas, al menos a veces.

En ese mismo reporte, el 40 % atribuyó su fatiga a la incapacidad de conectar bien con otra persona; el 35 %, a la decepción; el 27 %, al rechazo; el 24 %, a las conversaciones repetitivas con múltiples matches; y el 22 %, al deslizamiento constante.

Read more!

El desgaste del swipe

En entrevista con El Espectador, María Montes, Marketing Latam de Inner Circle, resumió una parte del problema con una frase contundente: “La cultura del ‘deslizar’ ha hecho que las personas se sientan reemplazables”.

Cuando la experiencia de conocer a alguien se convierte en una sucesión de decisiones de apenas segundos, el otro deja de sentirse como una persona compleja y empieza a parecer una opción más en una fila interminable. Si no funciona, viene alguien después. Si no responde, se abre otra conversación. Si decepciona, el catálogo sigue ahí.

No ad for you

Tinder parece haber leído ese desgaste. Por eso sus novedades no solo apuntan a mostrar más perfiles, sino a construir algo que se parezca más a una experiencia con sentido.

El "Modo Música", por ejemplo, ahora prioriza perfiles con gustos compartidos. El "Modo Astrología" incorpora información sobre signos solar, lunar y ascendente para abrir nuevas rutas de compatibilidad. Y Tinder Connect suma integraciones con aplicaciones ya conocidas por los usuarios para mostrar intereses más concretos, como el aprendizaje de idiomas o los gustos culinarios.

Todo eso responde a una misma necesidad: darle más densidad a la identidad digital y hacer que el perfil se parezca menos a una vitrina plana y más a una persona real.

Menos presión, más vida real

Además, Tinder anunció una nueva beta de eventos presenciales en Los Ángeles, pensada para que los usuarios descubran actividades locales, como clases de cerámica o noches de trivia, y puedan saber qué otros solteros están interesados en asistir. También presentó sus próximas citas rápidas por video, con videollamadas breves de tres minutos para generar conexiones en tiempo real.

No ad for you

En Colombia, Daily Lover ya venía leyendo ese cansancio y construyendo una alternativa: sacar la cita de la lógica del catálogo y devolverle algo de intención. Su apuesta no pasa por deslizar perfiles, sino por propiciar encuentros con más contexto y menos desgaste.

Que Tinder empiece a moverse hacia ahí dice bastante del momento actual: después de años de prometer más opciones, las plataformas ahora parecen obligadas a prometer algo distinto, que conocer a alguien no se sienta como otro ejercicio de consumo rápido.

Seguridad, autenticidad y control

La plataforma presentó nuevas mejoras para su infraestructura de seguridad, incluyendo la expansión global de la verificación facial y actualizaciones en funciones como “¿Estás seguro?” y “¿Te molesta esto?”, ahora reforzadas con modelos de lenguaje natural para detectar tonos dañinos, mensajes irrespetuosos y contenido potencialmente inapropiado.

En el caso de “¿Te molesta esto?”, Tinder incluso anunció un nuevo desenfoque automático para ocultar mensajes potencialmente irrespetuosos y dar más control al usuario sobre su experiencia.

No ad for you

La señal es clara: en un entorno donde abundan perfiles falsos, comportamientos agresivos, automatización y desconfianza, la autenticidad se volvió parte central del producto.

Lo que explica la psicología

La psicóloga Viviana Daza Alayón ofrece una lectura que ayuda a entender por qué este cambio de Tinder no ocurre en el vacío.

Ella explicó para este diario que hoy muchas personas están expuestas a una lógica de descarte rápido, atravesada por una “mentalidad de abundancia artificial”. En sus palabras, las aplicaciones se volvieron “un modo catálogo, donde yo doy like, like, like, like, o simplemente no. Y si no me funciona, pues allá está otro en la fila”.

Ese entorno instala la idea de que “siempre habrá alguien mejor”, lo que lleva al cerebro a entrar “en modo de evaluación constante”.

Desde su mirada, eso tiene efectos directos en cómo se construye el deseo y también en cómo se rompe. Por eso propone tres preguntas útiles antes de desechar a alguien: si lo que esa persona hizo toca un valor importante o solo una manía; si se trata de un patrón o de un momento; y si la reacción está ligada al presente o viene de una historia pasada.

No ad for you

La observación importa porque ayuda a leer el fenómeno con más profundidad. No todo cansancio en las apps nace de una mala función de producto; también tiene que ver con la forma en que la abundancia, la rapidez y la lógica del descarte han moldeado nuestras expectativas afectivas.

En conclusión, Tinder está intentando corregir, sin desmontarlo del todo, el sistema que ayudó a volver masivas las citas digitales.

Después de años en los que la gran promesa era ver más personas, la nueva promesa parece ser otra: que entre tantas opciones todavía sea posible encontrar una conexión que se sienta real.

👗👠👒 ¿Ya te enteraste de las últimas noticias sobre Bienestar y amor? Te invitamos a verlas en El Espectador.

Por Kevin Stiven Ramírez Quintero

Formado en la Pontificia Universidad Javeriana. Interesado en temas musicales, deportivos, culturales, turísticos, gastronómicos y tecnológicos. Le gusta realizar crónicas, trabajar temas en tendencias SEO y la cobertura de eventos en vivo de alcance internacional. Ganador del Premio Simón Bolívar en 2021.@kevins_ramirezkramirez@elespectador.com

Temas recomendados:

Ver todas las noticias
Read more!
Read more!
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.