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Qué son los amores imposibles y cómo reconocerlos en la vida real

Reconocer por qué un vínculo no puede funcionar permite dejar de interpretar la situación como un fracaso personal.

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Redacción Bienestar
07 de enero de 2026 - 01:02 p. m.
Muchos de estos amores se sostienen en la idea de que algo va a cambiar, aunque la experiencia demuestre lo contrario.
Muchos de estos amores se sostienen en la idea de que algo va a cambiar, aunque la experiencia demuestre lo contrario.
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En psicología, existen distintos tipos de vínculos que se consideran —y pueden explicarse— como amores imposibles. Sí, tienen una historia detrás, una historia que es real y aún así, no logran convertirse en una relación sana ni duradera.

Es importante identificar sus diferencias, el porqué surgen, por qué algunas de estas experiencias se prolongan durante años y por qué no todas producen el mismo dolor, aunque las consecuencias puedan llegar a ser similares. Porque, además de que la nuez es amar sin que sea del todo correspondido, el daño también se produce al intentar sostener un vínculo que, por su estructura y por la dinámica que lleva, no tiene cómo avanzar.

Los tipos de amores imposibles que compartimos en este artículo no son una interpretación personal. En realidad, nos apoyamos en categorías ya trabajadas por profesionales en psicología, que han sido abordadas previamente, por ejemplo, en portales web como el programa MIA y Psicólogos en Costa Rica.


Amores no correspondidos

El más típico y, probablemente, del que más hemos escuchado hablar. Es simple en la teoría: una persona desarrolla un amor más fuerte que el que la contraparte le ofrece. Es decir, entre ambos puede haber cercanía, y puede existir cariño o un vínculo previo (generalmente, una amistad), pero no existe el mismo interés emocional.

Es difícil aceptar el límite del otro. Por ende, cualquier interacción o gesto mínimo de cordialidad o afecto puede interpretarse como una posibilidad de ir más allá. Al alimentar esa ilusión lo único que sucede es que se prolonga la espera y, con el tiempo, esta dinámica puede afectar la autoestima, generar frustración y pensamientos intrusivos —“¿qué me falta?”, “¿por qué no puede verme de la misma forma?”—.

Amores a distancia

Aunque muchas parejas logran mantener relaciones a distancia, este tipo de amor entra en el terreno de lo imposible cuando la separación se vuelve indefinida o emocionalmente insostenible para una de las partes.

Lo que duele es no saber hacia dónde va la relación, porque no hay planes claros o porque no se habla de tiempos ni de decisiones para definirlos. Con el tiempo, esa espera cansa, desgasta y empieza a afectar el ánimo y la tranquilidad de alguno de los dos (o de ambos).

Amores que surgen con personas comprometidas

La imposibilidad de esta relación, a diferencia de nuestro primer ejemplo, no está en la ausencia de sentimientos —aunque puede ocurrir si el vínculo está enmarcado únicamente en lo sexual—, sino en la existencia de un compromiso previo de la otra persona.

Este vínculo se cimenta en promesas poco claras o falsas, en la expectativa de cambio a mediano o largo plazo. Pero todo funciona siempre a medias tintas: no es una relación formal, pero tampoco es algo sin importancia; no se suelta, pero tampoco existe voluntad para solucionar algo al respecto. Por supuesto, esto genera confusión, dolor y le abre paso a un círculo vicioso: ya no es tan fácil tomar distancia luego de generar cierta dependencia hacia el otro.

De hecho, este tema lo profundizamos en una entrega anterior, que puede leer aquí: El síndrome que explica las relaciones prohibidas o no oficiales.

Amores platónicos

Se caracterizan por la idealización. Pueden dirigirse hacia una amistad, una figura pública (como un famoso) o alguien que, como mencionamos, no está disponible como pareja. El sentimiento se alimenta de una imagen que no siempre contrasta con la realidad.

Ahora, en algunos casos, estos amores pueden funcionar como un refugio a nivel emocional o pueden ser algo inofensivo, algo que parte desde la nobleza, pero también pueden convertirse una barrera para establecer relaciones reales. Es una expectativa que no tiene posibilidad de concretarse.

El llamado “amor fantasma”

Este tipo de amor imposible aparece cuando el vínculo se mantiene con alguien que ya no está disponible emocionalmente o que desapareció sin dar explicaciones. Esto incluye rupturas sin cierre o, incluso, la pérdida física de una persona con la que se tenía una relación. Esa falta de despedida suele intensificar la rumiación y la dificultad para soltar, porque la relación continúa en la mente, aunque ya no exista en la realidad.


Los daños como algo inevitable

Aunque cada tipo de amor imposible tiene particularidades, suelen generar consecuencias similares: dolor, síndrome del corazón roto, rabia, celos, baja autoestima, obsesiones, aislamiento o síntomas de ansiedad o depresión. La diferencia está en la duración y la intensidad con la que estos efectos van apareciendo en cada persona.

Buscar acompañamiento profesional puede ayudar a cerrar ciclos que, de otra forma, tienden a prolongarse. Aceptar que un amor es imposible no implica negar el sentimiento, sino reconocer cuál es nuestro propio límite. Los especialistas coinciden en que ponerle nombre a la experiencia, revisar su origen y diferenciar entre deseo y realidad es un paso más que importante para evitar que estos vínculos se repitan o se idealicen.


👗👠👒 Entérese de otras noticias sobre Amor en El Espectador.

Por Redacción Bienestar

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