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14 Nov 2020 - 2:00 a. m.

¿Cómo hacer de Bogotá una ciudad de y para la lectura?

La ciudad se ha propuesto ser capital de lectura, en la que la cultura y la creación sean protagonistas; sin embargo, lograrlo no es sencillo.
Durante la pandemia, las bibliotecas públicas de Bogotá han estado llevando libros a domicilio.
Durante la pandemia, las bibliotecas públicas de Bogotá han estado llevando libros a domicilio.
Foto: ANDR…S TORRES/ EL ESPECTADOR - ANDR…S TORRES

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”, dijo una vez el escritor peruano Mario Vargas Llosa. Y es ese sentimiento el que se quiere fomentar en la capital, promoviendo la lectura entre los más jóvenes, con el fin de que no solo sea una habilidad, sino un hábito de vida. Como el de Laura Granados, joven bogotana que descubrió ese gusto por los libros cuando estaba en el colegio y leyó Orgullo y prejuicio, de la novelista británica Jane Austen. “Fue en el bachillerato, pero es que en el colegio exigen lecturas que no son tan chéveres. Incluso, por un tiempo, dejé de hacerlo tan seguido”, relató Granados.

Pero su gusto regresó cuando ingresó a la universidad. En esta oportunidad prefería textos que relacionados con su carrera: Diseño Gráfico. Cuando terminó su formación académica, volvió a las novelas. “Ahora que estoy más grande, comencé a buscar nuevas novelas, sobre todo las románticas. A veces también me gusta leer algunos libros de investigación”, contó.

Y es que, para Granados, cada persona debe leer por gusto y no por obligación. “Me entusiasma leer. Me da alegría y me siento inspirada para hacer otras cosas. Me abre el apetito por saber más, pues cada vez que leo adquiero nuevos conocimientos que me ayudan a ser más crítica. Pero lo que pasa acá (en Colombia) es que el leer está catalogado como un deber. En el colegio y en la universidad te obligan a leer cosas que a veces no son tan atractivas y por eso ese pensamiento de que es aburrido”, expresó.

Y tal vez por eso los colombianos casi no leen. Así lo demuestra la última Encuesta Nacional de Lectura, realizada por el DANE, la cual indica que, en promedio, un colombiano lee 2,7 libros al año. Pese a que la cifra ha venido creciendo, sigue siendo muy baja.

No obstante hay dos ciudades donde el panorama es diferente: Medellín y Bogotá, al tener mejores promedios de lectura por año. En la capital de Antioquia, en promedio, una persona lee 6,8 libros. En la capital del país una persona lee en promedio 6,6. Pero ¿cómo lograr que esa cifra siga subiendo para hacer de Bogotá una capital lectora?

Ese es la idea en la que trabaja Nicolás Montero, secretario de Cultura del Distrito. Él está convencido de la importancia de lograr que cada vez más personas adquieran este hábito. “Es que la lectura es un vínculo cotidiano que ayuda a que los ciudadanos se sientan creadores, porque no es un ejercicio pasivo, no es un ejercicio de acumulación de información; es todo lo contrario. Un libro realmente existe cuando alguien lo lee, antes no”, aseguró.

Sin embargo, en ese propósito hay un primer desafío por superar: se ha evidenciado que en la capital hace falta más comprensión de lectura. “En eso estamos todavía muy bajitos. Es decir, no solo se trata de cuánto leemos, sino también de cómo estamos leyendo”, agregó Montero.

¿Qué se está haciendo?

Por eso, la prioridad son los más pequeños. Las secretarías de Cultura y de Educación elaboraron una estrategia con la que buscan fortalecer el aprendizaje de lectura y de escritura de al menos 225.000 niños. La meta es que los menores aprendan a leer y escribir bien antes de los ocho años. El plan de fortalecimiento de lectoescritura se implementará en 200 colegios públicos, con los niños que cursan entre primero y tercero de primaria.

Eso sí, sin descuidar a los más grandes, que no se animan a leer porque creen que es difícil acceder a los libros. Aquí hay otra apuesta clave: no esperar a que lleguen, sino llevar la red distrital bibliotecas públicas (Biblo Red) hasta los usuarios. Primero a través de una plataforma que permite a los ciudadanos el acceso a miles de libros de forma gratuita, la cual parece estar funcionando. Según datos del Distrito, desde marzo, cuando comenzó el confinamiento, se han registrado 1′767.873 visitas a la biblioteca digital. La cifra, que es histórica, representa un aumento en las visitas del 225 % en siete meses.

Y para completar, durante la emergencia se implementó el llevar los libros a domicilio. “Este servicio ha sido una propuesta muy buena para el usuario, lo solicita telefónicamente o por la página de Biblo Red y se le lleva el material a la casa. También se puede hacer la devolución de los textos de igual manera”, explicó Marcela Moreno, auxiliar de la Biblioteca Julio Mario Santo Domingo.

Pese a que estas estrategias han dado frutos, el secretario de Cultura sabe que es clave que el ejercicio se adquiera desde la niñez, incluso desde casa, pues la idea es que los padres también se conviertan en “mediadores de lectura”, con el fin de que les permitan a los menores acercarse al mundo literario, para lograr el objetivo de construir una ciudad de y para la lectura

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