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27 Sep 2014 - 1:48 a. m.

División por Pico y Placa

El alcalde Gustavo Petro anunció Pico y Placa para los buses tradicionales, con el fin de incentivar el uso del SITP y así disminuir los sobrecostos con que está cargando la administración.

Redacción Bogotá

Hasta la fecha se han desmontado 220 rutas, de 508 que existían. / Archivo
Hasta la fecha se han desmontado 220 rutas, de 508 que existían. / Archivo

El anuncio no fue bien recibido por los transportadores, quienes calificaron la decisión de arbitraria. “La medida fue irracional, ya que todas las decisiones que ha tomado la Alcaldía han sido concertadas. Es ilógico, porque los que más sufrirán serán los estratos bajos, porque tenemos rutas que el SITP no cubre”, aseguró Alfonso Pérez, accionista de Apetrans.

Pérez, que también es miembro de las empresas Egobús y Coobús (operadores del SITP), agregó que la medida ataca a los pequeños transportadores sin tener en cuenta los problemas de operación del SITP, como ausencia de puntos de venta, horarios de atención, cobertura de rutas y la dificultad para entender los recorridos, que hacen que los ciudadanos prefieran el transporte tradicional.

Para Juan Pablo Bocarejo, investigador de la Universidad de los Andes, el Pico y Placa no es la solución. Señala que, pese a existir un cronograma para sacar los buses tradicionales de las calles y reemplazarlos con los buses del SITP, esto podría retrasar su salida. Todo lo contrario piensa la concejal María Fernanda Rojas, quien asegura que el Pico y Placa es positivo sólo si se superan problemas como cobertura, el aumento de información de las rutas y el mejoramiento de puntos de recarga, entre otros.

Aunque la medida sigue siendo motivo de discusión, detrás del choque hay un panorama más complejo. El retraso en la implementación del SITP obedece en parte a los incumplimientos de empresas como Coobús y Egobús, operadores del sistema, que eran las encargadas de comprar la mayoría de buses a los pequeños transportadores. Sin embargo, como están quebradas e intervenidas, no han cumplido con su parte.

La preocupación de los transportadores tradicionales ahora es mayor, pues creen que no hay quien les compre sus vehículos, y por eso le piden al Distrito que intente salvar de la quiebra a Egobús y Coobús para así sacar de circulación los buses tradicionales, que pasarían al SITP o serían chatarrizados.

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