Bogotá

Quieren ampliar su vida útil hasta 2043

30 Sep 2019 - 2:00 a. m.

Doña Juana tratará lixiviados por ósmosis

El consorcio encargado del relleno instaló la primera de seis unidades con las que cambiará la forma en que limpia los líquidos que generan las basuras. Además, instalarán una planta de separación de material aprovechable, en la que se reciclaría el 10 % de lo que llega allí.

Mónica Rivera Rueda / mrivera@elespectador.com - @Yomonriver

La operación del relleno sanitario Doña Juana ha estado llena de problemas, por los que el operador CGR (Centro de Gerenciamiento de Residuos) ha sido sancionado en dos ocasiones por el Distrito y la Superintendencia de Servicios Públicos, así como investigado por la Contraloría, la Fiscalía y la Personería.

Esto se debe principalmente al incumplimiento del contrato, el tratamiento de lixiviados (líquidos de la basura), la condición de las vías y el control de vectores (moscas y roedores), por lo que el año pasado un tribunal de arbitramento le impuso una multa de $2.172 millones y, además de lo anterior, le ordenó automatizar el botadero.

Pese a ello, las condiciones han estado a favor de CGR, pues la Comisión Reguladora de Agua Potable (CRA) le autorizó un aumento en la tarifa de entre el 14 y el 30 %, al encontrar que el monto que recibía por la operación no era suficiente para cumplir a cabalidad el contrato. Con esto no solo podrían optimizar la operación en el relleno, sino además pensar en la solicitud para ampliar la vida útil de Doña Juana, que tiene licencia ambiental hasta 2023.

Desde eso ya pasó casi un año, en medio del cual la Personería de Bogotá ha lanzado diferentes alertas ante las continuas fallas operativas. En la más reciente, indicaron que persisten las fallas en las máquinas y equipos dentro del relleno, en la capacidad de tratamiento de los lixiviados, residuos hospitalarios y la captación del biogás.

¿Qué está haciendo la CGR?

De acuerdo con Héctor Ospina, gerente general de CGR Doña Juana, en el último año han trabajado en el mantenimiento de los 4,8 kilómetros que tienen que recorrer los carros recolectores desde la avenida Boyacá hasta el frente de disposición asignado. Asimismo, han trabajado en la adecuación de la terraza dos, que tendrá capacidad de disposición hasta finales de este año.

“Por ello iniciamos por medio de otro contratista las obras para disponer de las terrazas tres y cuatro, que tendrán capacidad de disposición hasta el primer trimestre de 2024”, señaló Ospina.

Pero quizás uno de los trabajos más importantes tiene que ver con el trabajo de lixiviados, ya que, según la Personería, la planta que opera actualmente dentro del relleno no tiene la capacidad para tratar todos los líquidos de manera adecuada, por lo que dentro de Doña Juana hay almacenados alrededor 70.000 m³ de lixiviados, que equivalen a 21 piscinas olímpicas y que pondrían en riesgo la estabilidad del terreno.

Recientemente, dentro del relleno entró en operación una unidad de ósmosis inversa. Se trata de un proceso de purificación en el que se elevan los lixiviados a una alta presión para que membranas separen el agua de los contaminantes. Esto permite que luego de realizado el proceso el agua salga cristalina, aunque no potable.

La primera unidad tiene la capacidad de procesar 12.000 m³ de lixiviados y se espera que con la llegada de las otras cinco (llegará una cada seis meses) se puedan tratar 60.000 m³ al mes, con lo que según el consorcio se estarían cumpliendo las normas exigidas por la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA), con miras a la solicitud de la ampliación de vida útil del relleno.

Además de esto, el consorcio prevé la construcción de una planta de tratamiento de residuos, en la que se espera aprovechar el 10 % de las basuras que llegan al relleno. Esta contará con una banda transportadora que clasificará el material de acuerdo con su tipología. Primero se retirarán los elementos voluminosos como colchones; luego, por medio de un proceso fisicoquímico, se separarán los plásticos de los ordinarios. Estos últimos, que en su mayoría son residuos vegetales y orgánicos, serán aprovechados en compostaje.

“Es una fase piloto en la que el inversionista aportará US$100 millones para la construcción de la primera fase. En la medida en que el proyecto tenga el desarrollo previsto, se podrá escalar y llegar a aprovechar una mayor cantidad”, manifestó Ospina.

Con este proceso, el consorcio espera adquirir recursos adicionales con la convicción de que la ANLA autorice la ampliación de la vida útil del relleno, por lo que se encuentran haciendo estudios de prefactibilidad y factibilidad, teniendo en cuenta que, tras meses de diálogo con el Distrito y la comunidad, no ampliarán el relleno sino buscarán optimizar las zonas actuales con la construcción de un dique que permita subir la cota de los 2.700 a cerca de los 3.000 metros sobre el nivel del mar. Así asegurarían 20 años más de vida útil del  relleno, es decir, hasta 2043.

Por ahora solo restará esperar a que la Uaesp (Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos) le autorice a la CGR el cronograma de cumplimiento de acción, así como deberán ampararse de la decisión que tome el próximo alcalde de la ciudad con respecto a qué hará con el relleno, ya que hasta ahora todos han hablado de la necesidad de buscar otras formas para disponer las basuras.

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