21 Mar 2018 - 10:26 p. m.

"Él era un artista, alguien honesto": familiar de hombre muerto en explosión en Engativá

Rubén Darío Córdoba era un joyero de La Candelaria, padre de un niño de 11 años y padrastro de otro de 14. Su familia recuerda los últimos momentos de su vida y clama justicia.

-Redacción Bogotá -bogota@elespectador.com

La explosión de una granada en el barrio Sidauto, de la localidad de Engativá, sobre las 8:00 de la mañana del pasado domingo, tomó por sorpresa a tres amigos que departían en un parque de la zona. Entre los heridos, se encontraba Rubén Darío Córdoba, un joyero de 39 años a quien en la tarde de este martes le fue diagnosticado muerte encefálica. La noticia conmocionó a su familia que hoy se debate entre el dolor y el clamor de justicia. 

“Cuando entré a la clínica me dijeron que tenía unas lesiones en los pulmones, pero nunca nos mencionaron que tenía un problema en su cabeza. Para mí, fue un consuelo haberlo visto, tocado y decir ‘se va a salvar mi hermano’. Lo veía con la esperanza, tenía la fe de que se iba a salvar, nunca me aparté de él. Saber que tenía muerte encefálica fue para nosotros algo muy duro, él era mi mano derecha”, expresó su hermano mayor Ernesto Córdoba.

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"Este barrio, que me dio a mi hijo, donde lo vi crecer, fue el mismo que me lo quitó", fue la frase que le oyó Ernesto a su madre, Leonor Jiménez, durante una reunión de duelo que hicieron en el sector este martes. La familia vivió allí por 25 años y apenas hace nueve que decidieron irse. Sin embargo, Rubén Darío, nunca se desligó de sus amigos y conocidos e iba a visitarlos con frecuencia. 

“Ayer (martes), fui al barrio porque se hizo una misa en el salón comunal y me encontré con vecinos que no veía hace más de 20 años. Nos abrazamos y recordamos cómo, cuando éramos jóvenes, compartíamos en el parque Campo Amor y nos íbamos a tomar algo hasta la madrugada”, narra el hermano mayor de los Córdoba.

La víctima se desempeñaba como diseñador de joyas de La Candelaria, en el centro de Bogotá, un arte que había aprendido de su hermano Ernesto, quien viene trabajando en ello desde hacía más de 20 años y que actualmente es docente en el Sena.

El proyecto que había desarrollado durante los últimos días había sido crear su propia oficina, independizarse de su hermano mayor, trabajar en Semana Santa e impulsar sus propios diseños. “Recuerdo su nuevo taller, mostraba con orgullo su nuevo escritorio, sus proyectos para finales de mes, tenía mucha energía, estaba muy contento con lo que hacía. Me duele mucho que se haya ido así, de esa forma tan injusta”, indica el hermano.

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Además de su trabajo como joyero, tenía dos hijos, y padrastro de otro de 14. Su familia lo recuerda como un hombre muy amoroso, que buscaba darles lo mejor a sus hijos y a las personas que lo rodeaban. “Ahora veo que los sueños y las ilusiones que teníamos eran grandes, todos nos apoyábamos. Lo que hacía mi hermano era alegrar la vida de todos, se quitaba el pan de la boca para darlo a demás, hacía las cosas de corazón", agregó el mayor de los Córdoba.

La familia evoca el último viaje a Santa Marta que hicieron con Rubén Darío y con las personas con las que trabajaban, en enero pasado. Para el hermano mayor ese espacio fue la mejor experiencia de su vida y lo ve como una grata despedida, aunque afirma: “Él nunca se va a ir de mi alma”.

Por ahora, mientras se recuperan los otros dos heridos de la explosión, la familia Córdoba Jiménez se dirige al hospital a recoger el cuerpo de este joyero. También, aguardan los resultados de la investigación de la Fiscalía, en busca de justicia.

El caso ya está en manos del CTI de la Fiscalía y de la Policía, y se indaga si el origen de la agresión habría sido un acto de intolerancia. También, contrario a algunas versiones que indican que el caso tendría relación con temas de microtráfico, la familia de Rubén asegura que el ataque no iba dirigido contra él o alguna de las personas con las que compartía. Según su versión, mientras ellos se encontraban en el parque, había otros dos hombres discutiendo. Uno de ellos se fue, horas después volvió al lugar y sin más lanzó la granada. 

“No sé para dónde va esta sociedad. Una pelea solo da máximo para un bofetón o una palabra, pero no para lanzar una granada”, resaltó por último Ernesto Córdoba.  

 

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