28 Jan 2021 - 9:00 p. m.

La intervención que revivió la controversia por el Plan Bavaria, en el suroccidente de Bogotá

La ampliación de una vía adyacente al predio de la antigua planta de Bavaria, donde se desarrollará un proyecto de renovación, fue motivo de protestas esta semana. De acuerdo con algunos activistas, en la zona hay un humedal que no han querido reconocer. El Distrito por su parte, se ciñe a los fallos judiciales para validar la obra, mientras que otros vecinos afirman que ahí nunca ha existido un humedal.

Cada cierto tiempo el debate ambiental de Bogotá se traslada hacia los planes de renovación en la antigua planta de Bavaria, ubicada en el suroccidente de Bogotá y rodeada por un bosque que es punto de referencia para muchos capitalinos. En ese predio de 78 hectáreas se realizará un proyecto que plantea la construcción de casi 14.000 viviendas. Para hacer realidad lo que se denominó como Plan Parcial Bavaria son necesarias algunas intervenciones para construir vías y espacio público que demanda el proyecto. Eso no ha caído bien entre algunos vecinos y grupos ambientalistas, que aseguran que, primero, en el lugar se realizará una tala de árboles en el bosque que rodea la antigua planta y, segundo, se “pasará por encima” de un humedal que bautizaron como Madre de Agua.

La más reciente intervención que desencadenó choques entre ciudadanos y policías ocurrió esta semana. A la ampliación de la Avenida Guayacanes, ubicada en la vía adyacente a la antigua planta cervecera, en la avenida Alsacia, entre carreras 71F y 71B, se opusieron varios vecinos del sector y activistas ambientales. Para ellos, el Distrito y el consorcio constructor de la obra están pasando por encima de una medida cautelar, dictada en 2019 por el juzgado 63. En esa decisión se ordenó no adelantar ningún tipo de tala ni deforestación en el lugar.

Pero el tema va más allá de la decisión jurídica y es un choque de conceptos entre las dos partes. Aunque el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) explicó que el contratista solo está realizando actividades relacionadas con corte de pasto en el terreno y que hasta el momento no hay una declaratoria oficial sobre la existencia de un humedal en la zona, para los ambientalistas se está destruyendo un ecosistema que han visto consolidarse hace cinco años.

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Así lo manifestó Angélica Delgado, integrante de Somos Bosque, colectivo que intentó detener el avance de las obras. Según dijo la líder, quien lleva 10 años en el proceso de defensa tanto del humedal como del bosque que rodea la planta, en el lugar han hecho avistamiento de especies de flora y fauna propias de un humedal. Y a pesar de que eso no es suficiente para declarar la existencia de humedal, Delgado manifestó que el ecosistema se creó casi de forma accidental, o más bien natural, debido a que hace varios años se inició allí una intervención, en la que hubo excavaciones, pero que quedó pausada.

“Al no haber más intervención, la naturaleza empezó a retomar el territorio y se consolidó como refugio para muchas aves y otras especies empezaron a aparecer”, argumentó Delgado. Su consideración es apoyada por expertos como Fidel Poveda, quien es biólogo y edil de Engativá. Aunque no pertenece a la localidad, Poveda ha acompañado hace varios meses a los colectivos ambientalistas y su consideración es muy similar a la que tienen los vecinos que se oponen a la intervención.

De acuerdo con el edil, quien se destaca más por sus casi 30 años investigando los humedales de Bogotá y Cundinamarca, “Madre de Agua se formó por un proceso natural llamado sucesión ecológica, que se da según las interacciones de proximidad con otros ecosistemas. Hace muchos años hicieron excavaciones, nivelaciones y lo dejaron por mucho tiempo ahí, sin ningún tipo de cuidado, así que empezaron a crecer ciertas especies vegetales propias de humedales”.

De esa forma, a consideración del edil, empezaron a llegar a esas plantas varias especies de aves y otros animales propios de un humedal. “Si hay plantas de humedal, fauna de humedal y además tiene agua drenada, eso es un humedal”, puntualizó.

Esa certeza llevó a los miembros de colectivos a incluso arriesgar su vida para evitar la intervención en la zona. Esta semana, en medio de los trabajos de intervención para hacer un traslado de unas ranas y otras especies, hicieron una manifestación pacífica por la que tres miembros de las organizaciones ambientalistas fueron capturados y soltados esa misma noche.

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Sin embargo, dicen los defensores del humedal, “nosotros no nos oponemos a la Av. Guayacanes”. Según Delgado, desde hace varios vienen exigiendo que se haga un rediseño de los últimos tramos, en tanto la Av. Guayacanes es una vía que inicia en Bosa, pasa por el Tintal y su último tramo es a la altura de esa zona. “¿Por qué hacer una vía de seis carriles en una zona residencial y que es paralela a la calle 13? Hemos pedido hacer un rediseño para que no se dañe este ecosistema, por ejemplo ampliar la Av. Boyacá o la calle 13 y así conservar este ecosistema”, propuso.

El tema ya viene siendo vigilado desde el Concejo, donde algunos cabildantes han pedido que el ecosistema debe ser mejor estudiado y protegido. La concejal Heidy Sánchez (Colombia Humana), señaló que si bien Madre de Agua no está reconocido por la Secretaría de Ambiente como un humedal, “tiene características propias de estos como vegetación, periodos de inundación, entre otros. La Av. Guayacanes pretende resolver un problema de movilidad, pero no contempla las consecuencias ambientales, pues varios tramos atraviesan el humedal”.

Del otro lado está el Distrito, que manifiesta que estas no son razones para considerar que allí hay un humedal. Para la secretaria de Ambiente, Carolina Urrutia, es importante dejar claro que la zona nunca ha sido reconocida como un humedal. “Se presentan algunos encharcamientos estacionales por la morfología del predio contiguo que hace que a veces se presente fauna que puede relacionarse con otros espacios húmedos. Hacemos un llamado a la comunidad a que acuda al diálogo y no a las vías de hecho”.

En ese cruce de conceptos también hay vecinos que viven hace muchos años en la zona y que concuerdan en que allí no hay un humedal e incluso han manifestado apoyo al proyecto de renovación de la antigua fábrica. Es el caso de Yohanna Alexandra Leal, una abogada cuyos padres compraron las primeras casas en el sector del barrio Aloha, hace más de 50 años. Leal cuenta que desde entonces han vivido y crecido en el sector y tienen registros de que allí nunca ha existido un humedal.

“Todo el trabajo que se ha hecho por la Avenida Guayacanes surge de un proceso ciudadano con recolección de firmas de las juntas de acción comunal y de otros líderes de diferentes sectores de Kennedy. Esta recolección la lideré al ver que necesitábamos vías en el sector”, indicó Leal.

Entre el grupo que lidera Leal y los colectivos ambientales hay una especie de choque casi que generacional. Aunque ambos son vecinos del sector, mientras los primeros apoyan el plan de renovación, los segundos han hecho una férrea oposición. Para Leal, es “increíble” que los colectivos estén pasando por encima de todos los vecinos. “Sé que los jóvenes hacen el cambio y que todos tenemos derecho a ser escuchados, pero insisto que ahí jamás ha existido un humedal. Estamos de acuerdo con el plan parcial y hemos rechazado todos los actos de violencia de un grupo que tomó la representación de los vecinos, pero que en ningún momento hemos apoyado”.

¿Qué es el Plan Bavaria?

A pesar de que es importante y que la controversia ambiental permanecerá, la intervención es apenas una pequeña arista de lo que significa el plan parcial Bavaria, un proyecto que se empezó a diseñar desde la administración de Gustavo Petro y que se aprobó durante la alcaldía de Enrique Peñalosa.

El plan contempla la construcción de 14.300 viviendas, 3.003 de esas de interés social, en la UPZ 113, de la localidad de Kennedy. Será un proyecto de renovación urbana con torres que ocuparán 25 hectáreas. Otras cinco hectáreas se destinarán al comercio y siete serán dispuestas para otros usos. Estas 37 hectáreas son el 47,5 % del predio, y lo demás se contempla para espacio público y otros equipamientos.

La Av. Guayacanes, entonces, es clave para el avance de esos planes. “Esto que pasa es la apertura del Plan Bavaria. La Av. Guayacanes toca el bosque, en el que necesitan talar casi 4.000 árboles que están adentro. Sin Av. Guayacanes no hay plan Bavaria y sin Plan Bavaria no habría Av. Guayacanes”, resaltó Delgado, quien lamentó que el Distrito, a pesar de que muchos vecinos han pedido que no se realice porque se aumentarán problemáticas de la localidad de Kennedy, como la densidad y contaminación, hayan seguido adelante con los planes.

Sin embargo, el IDU manifestó que el consorcio que construye la vía solo ha intervenido el área con acciones que de forma explícita están permitidas en el fallo que otorgó las medidas cautelares y que son cruciales para que la obra se desarrolle. Acciones, como descapote o corte de pasto, que han sido interrumpidas por los colectivos ambientalistas en cuatro ocasiones, siendo las más recientes esta semana.

La entidad también aseguró que vienen intentando llegar a acuerdos con los vecinos y grupos ambientalistas, incluso proponiendo un cambio en el trazado de la vía para eliminar un doble retorno y así evitar parte de la tala de árboles dentro del predio de la fábrica. No obstante, la concertación se cayó, en parte, por una serie de estudios que hicieron expertos en humedales y que concluyeron que allí no existía un humedal.

Pero el tema no se queda en el humedal pues, para ejecutar la totalidad del plan, debe haber una tala de árboles en el lote de la antigua planta. En cuanto a esas cifras hay un amplio debate, pues de acuerdo con los ambientalistas en el lugar hay 23.000 árboles. No obstante, los desarrolladores del proyecto indican que en realidad hay 10.945 árboles, de los cuales deberán talar 10.777, conservar 160 y trasladar ocho.

Además, para mitigar el impacto de la tala, los desarrolladores del proyecto plantearon una reposición de tres árboles sembrado por cada uno talado. Es decir, sembrarán 32.331 árboles, 10.777 de estos en el mismo proyecto y los restantes en sectores aledaños. La compensación contempla que los árboles sean nativos para así sustituir los eucaliptos, que no son una especie nativa, y que fueron plantados cuando se construyó la fábrica para aislar el ruido y la contaminación.

Por ahora, para evitar nuevas disputas, el Distrito asegura que mantiene abiertos todos los canales de diálogo entre la comunidad, el promotor del predio y entidades como la secretarías de Ambiente y Hábitat, para seguir encontrando posibles puntos de acuerdo e incluso evaluar si es posible la modificación de ciertos aspectos del Plan Parcial Bavaria.

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