Bogotá

17 Sep 2009 - 9:18 p. m.

La reserva fantasma

Hay un proceso en curso para definir la viabilidad de construir un megaproyecto en los cerros orientales, anteriormente considerada reserva forestal.

El Espectador

Todo comenzó en 1990, cuando en los cerros orientales, concretamente en un lote ubicado entre las calles 76 y 78 con carrera segunda este, se quiso construir un hotel majestuoso, con una de las mejores vistas de Bogotá: de un lado estaba la ciudad, que se alargaba hasta donde la vista alcanza, y del otro, el verde oscuro de la vegetación que se pierde y reaparece entre los pliegues de la montaña. El proyecto se llamaría Conjunto Hotelero Los Rosales y su futuro era promisorio gracias a su conveniente ubicación, que seguramente cautivaría la atención de viajeros cinco estrellas que quisieran descansar bajo el cómodo abrigo del bosque de los cerros.

Sin embargo, el proyecto, con todas sus ventajas comerciales, era inviable debido a que su construcción estaba proyectada sobre una zona de reserva forestal en la que no es posible edificar estructuras de gran impacto, como claramente lo sería un hotel de estas magnitudes. En ese momento comenzaron los problemas. De un lado, los constructores, Sidertur Ltda., argumentaban que ese terreno no era zona de reserva forestal debido a que no aparecía catalogada como tal en la Oficina de Registro de Instrumentos Públicos, como lo ordenaba la Resolución 76 de 1977, la norma vigente que declaró el área de reserva forestal.

El argumento, al menos en parte, es cierto. La resolución, luego de delimitar la reserva, aclara que ésta debe ser inscrita en las oficinas mencionadas. Entonces la reserva, aunque promulgada y delimitada, no existía, por cuenta de un papeleo burocrático que, hasta hoy, nadie ha adelantado: la reserva fantasma.

La primera pelea legal por la construcción en el lote fue fallada a favor de Planeación Distrital, que solicitaba la nulidad de la licencia de construcción, por el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, el 25 de mayo de 2000. En su momento, el tribunal consideró que “La norma vigente a tal época era la Resolución 76/77 como norma de Cerros Orientales, que excluía todo uso distinto al forestal en las reservas”.

El asunto parecía olvidado, y fallado, hasta que el 3 de agosto de 2004 el curador urbano número cuatro expidió una licencia de construcción a nombre de Siderturcol S.A., Fiduciaria Bogotá S.A. y Promotora Convivienda Ltda. en la modalidad de obra nueva para la construcción, en el mismo lote reseñado, de 12 torres de siete pisos que se llamarían Torres del Este. La licencia se ampara en el Decreto 75 de 2003, que estableció que la cota de construcción para el área de reserva forestal estaba por debajo de los 2.700 metros, lo que hacía que Torres del Este estuviera dentro de este rango y convertía el predio en un terreno dentro de los límites urbanos.

Sin embargo, el Decreto 75 de 2003 fue derogado por los subsecuentes decretos 469 de 2003 y 190 de 2004. Este último establece, en su artículo 389, que “el perímetro urbano en los límites con las reservas forestales coincide con los límites establecidos para dichas reservas por la Resolución 76 de 1977”. De acuerdo con esto, Torres del Este estaría, una vez más, dentro de la reserva forestal, lo que imposibilitaría su construcción.

El 13 de mayo de 2005, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca, ante una acción popular que pedía no ejecutar la licencia de construcción otorgada por el curador cuatro, expidió una medida cautelar que suspendía los efectos de la licencia. El argumento era que “la construcción de proyectos de vivienda, en el área de Reserva Forestal Protectora Bosque Oriental de Bogotá, pone en peligro inminente el medio ambiente, la protección del bosque y la conservación del agua, y por ello, accederá a declarar la medida cautelar solicitada”.

Unos meses después, el Tribunal falló en contra de la licencia de construcción expedida para la edificación de Torres del Este, confirmando lo expuesto al momento de proferir la medida cautelar. El fallo fue apelado y en este momento se encuentra en proceso de examen en el Consejo de Estado, que es la última instancia en este tipo de procesos.

Sin embargo, en este punto, según fuentes consultadas por este diario, y que pidieron la reserva de su nombre, hay aspectos oscuros, por llamarlos de alguna forma. Alrededor del proceso hay denuncias acerca de sobornos de varios miles de millones de pesos a las partes involucradas y el rumor de que el fallo saldrá a favor de la construcción del proyecto.

De acuerdo con las fuentes, esto sería contradecir las decisiones que a lo largo de casi 10 años se han dado en este caso y que se apoyan en una norma ratificada por varias leyes y decretos (más la Resolución 76 de 1977).

Todo esto por cuenta de una especie de vacío legal en la resolución que declaró la reserva forestal, pero dejó en manos de un papeleo administrativo su inscripción en los documentos oficiales. Un punto que ha permitido que a lo largo de los años se perpetúe la pelea judicial entre los defensores de la reserva y las constructoras.

Este diario consultó a Convivienda Ltda. al respecto, pero la empresa declinó comentar al respecto al decir que el tema no les interesa.

Temas relacionados

Cerros orientales
Comparte:

Regístrate al Newsletter de hoy

Despierta con las noticias más importantes del día.
Al registrarse, acepta nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
X