Bogotá

19 Nov 2008 - 8:22 p. m.

Mucho más que una cresta

Los punks en Bogotá, una forma de vida opuesta a las tradiciones. Esta tribu urbana se divide en tres grupos: los anarcos, los London y los podridos.

Susana Álvarez / Colaboración del Lector

“La gente nos mira con desconfianza o con asco, la policía nos detiene porque sí y a veces ni siquiera nos venden en las tiendas”, esta es la queja de los jóvenes punks que circulan por el centro de Bogotá. De un tiempo hacia acá, en Colombia se ha puesto en tela de juicio una serie de expresiones juveniles, enmarcándolas como grupos de drogadictos, criminales e incluso terroristas.

Así se aprecia en una de sus canciones: “Señores contra la pared/ Papeles... un dos tres… cerdos./ Este mundo está perdido, el gobierno está podrido”.

Lo que la sociedad no se ha preguntado son las razones por las cuales los punks se manifiestan cultural y políticamente. Probablemente estos jóvenes no tengan claras propuestas sociales, ni consideren justificar su forma de actuar, de vestir o de pensar. Alex explica que los punks se dividen entre, los “podridos”, los “London” y un tercer grupo que se podría considerar “anarcopunk”. Ana nos comenta de otro grupo, alejado del punkero clásico, con ideas fascistas, radicalmente conservadoras y de derecha.

Los “podridos” son jóvenes inclinados a ver la vida al estilo “No futuro”, contrariamente al “paz y amor” de los hippies. Por ello, procuran terminar su vida pronto, a través del alcohol y las drogas, pues no soportan un mundo opresor y excluyente. Los chicos London son famosos por tener la cresta más alta y más colorida, gustan del punk por brindarles un espacio de diferenciación, también de moda.

Finalmente, están los anarcopunks, jóvenes por lo general identificados con ideas libertarias y con gestos de solidaridad social, en efecto, no es difícil tropezar con punkeros que organizan diversos eventos de carácter fraterno con comunidades “vulnerables” de los barrios, donde reparten alimentos luego de haber disfrutado de un toque.


¿Existen formas de dar a conocer las ideas que tienen los punkeros? Ana señala que hay personas que escriben y reparten folletos y fanzines, también se hacen grafitis, por internet se crean foros de discusión, además de socializar diversos artículos sobre temas políticos y sociales, por ejemplo, en colombianpunk.com y por supuesto siempre la música como arte y expresión.

Descubrimos que los punks no sólo llevaban la enorme cresta, sino que era un símbolo y el cuerpo se convertía en un “territorio político” de provocación. La cresta viajó de América a Europa y luego regresó como símbolo de rebeldía. Stella, Luisa y Andrés coincidieron en que la cresta era una burla a los guardias de la reina de Inglaterra y al mismo tiempo un tributo a los guerreros sioux norteamericanos, por parte de los jóvenes irlandeses contra el régimen inglés que los oprimía.

En lo años 70, Londres fue el núcleo de concurrencia entre pobreza, desocupación y falta de respuestas. Muchos jóvenes le gritaban al mundo su inconformidad y para ello no necesitaban tener voz, ni instrumento, con gritos estridentes se denunciaba la soberbia de un sistema que los excluía, y que los rockeros, ya sumidos en los placeres de la fama, eran incapaces de cuestionar.

El punk llegó a Colombia a través de los medios de comunicación y especialmente de jóvenes acomodados, que podían viajar y conocer otras culturas, pero lo sorprendente es la forma como se ha extendido a otras clases sociales en Colombia, en diferentes regiones. Medellín fue el lugar en donde se inició y ha sido, según Ana, un medio en el que los jóvenes, hombres y mujeres hacen catarsis, mediante la música y el pogo (estilo de baile).

Además de la cresta y su origen, quisimos conocer las razones que los motivaban a romper los vidrios de los bancos en las marchas. Luisa comentó que los bancos “robaban” a las personas que trabajaban toda una vida, para ver perdidas finalmente sus viviendas en manos de los feroces prestamistas. Sin justificar tales acciones provocadoras, le preguntamos por la imagen que tienen del Estado. Luisa contestó sin rodeos que los punkeros conocían al Estado a través del policía, el Estado es un enemigo que los detiene en las calles y los arroja al calabozo de cualquier estación de Policía, sin mediar ningún argumento. Por eso, en parte, ellos se oponen a todo y a todos.

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