Bogotá

23 Jul 2020 - 5:15 p. m.

“No es bueno que parejas compartan la contraseña del celular”: experta en ciberseguridad

Daniela Álvarez, gerente de una importante firma de seguridad informática, parte de la premisa de que todas las personas tienen derecho a la privacidad y que compartir el acceso al celular puede aumentar las agresiones provenientes de personas celosas y controladoras.

Diego Ojeda

Periodista

La violencia intrafamiliar ha registrado un aumento significativo a causa de la pandemia, especialmente contra las mujeres. Cifras de ONU Mujeres muestran que, entre mayo de 2019 y el mismo mes de 2020, 243 millones de mujeres y niñas en todo el mundo fueron víctimas de violencia sexual o física por parte de un compañero sentimental. En países como Chipre, Francia y Argentina, los reportes se han disparado entre un 30 % y 40 %, mientras que en Reino Unido, se ha registrado un 97 % en llamadas y 185 % en correos electrónicos.

En Bogotá el panorama es similar. Según la Secretaría Distrital de la Mujer, en lo corrido del año se han registrado más de 18.200 llamadas a la Línea Púrpura, de las cuales, el 51 % han sido para reportar violencias psicológicas, el 24 % físicas, el 21 % económicas y el 4 % sexuales. Las llamadas efectivas y denuncias por WhatsApp han crecido considerablemente. Mientras en febrero se consolidaron 2.730, en marzo se alcanzaron las 5.841, comportamiento que se mantiene en los meses siguientes: abril (6.493), mayo (6.603) y junio (5.312).

Daniela Álvarez, quien es gerente general de Kaspersky para la región norte de Latinoamérica, explica que actualmente existe una amenaza, llamada stalkerware, la cual afecta la privacidad de sus víctimas y puede derivar en casos de violencia contra mujeres y hombres.

Se trata de un software que, por lo general, es instalado por una persona que es celosa y controladora con su pareja. Mediante este puede conocer, su ubicación en tiempo real, espiar lo que dice en sus conversaciones y lo que hace en las redes sociales sin que la víctima se dé cuenta. Información aportada por Kaspersky da cuenta que solo en abril de 2020 se detectó que 8.201 usuarios de todo el mundo tenían instalado un programa de acoso en sus dispositivos móviles. Cifra que creció pues el número de instalaciones en el mismo mes del año pasado era de 7.736.

Álvarez detalla que este comportamiento de espionaje puede originarse cuando una persona comparte la contraseña, pin, o cualquier otro modo de acceso, de su celular a su pareja. Esta, en un descuido de la víctima, puede instalar el software el software malicioso y configurarlo para rastrear las acciones de su compañero o compañera sentimental desde su dispositivo móvil celular.

Los stalkerware tienen una característica y es que se alojan en los celulares o tabletas sin que la víctima se dé cuenta (funcionan en segundo plano), ya que no es como otras aplicaciones que se muestran con un ícono en el menú del dispositivo.

Ante este riesgo, Álvarez considera que “compartir con la pareja el acceso al celular es una práctica nada saludable, pues genera inseguridad y vulnera el derecho a la privacidad que tienen las personas”. En este orden de ideas, puede que un agresor interprete un simple “hola, cómo estás” que llegue al chat de su pareja como una señal de infidelidad, le recrimine y termine en un caso de violencia física. Algo preocupante es que con la instalación de este tipo de softwares la víctima ni siquiera tiene la libertad de escapar, puesto que el agresor podrá conocer su ubicación en tiempo real mediante la localización por GPS.

¿Cómo saber si tengo un stalkerware en mi celular?

Aunque aparentemente es invisible, los stalkerware pueden delatarse por una serie de irregularidades que se pueden evidenciar en los dispositivos móviles. Aquí hay una serie de señales que podrían indicar la presencia de este software malicioso:

  1. Revise los permisos de su celular: para adelantar las acciones de espionaje, el stalkerware requiere que en el dispositivo se le concedan permisos como acceso a la cámara, micrófono, ubicación, llamadas y mensajes. Se recomienda ver en el dispositivo qué aplicaciones tienen acceso a este tipo de funciones, si identifica alguna que no reconozca podría tratarse de este tipo de software.
  2. Sospeche si la batería no dura como antes: los stalkerware son software que funcionan permanentemente en segundo plano, enviando información en tiempo real a los atacantes. Este comportamiento consume la batería del dispositivo. No obstante, este solo hecho no puede ser considerado como presencia de un stalkerware, ya que hay otro tipo de amenazas informáticas que hacen lo mismo, como los coins miners, los cuales utilizan el rendimiento de los aparatos para minar criptomonedas.
  3. Sospeche si sus datos móviles no duran como antes: Por todo ese intercambio de información descrito anteriormente, el dispositivo de la víctima va a tener que utilizar una significativa cantidad de datos móviles.
  4. Otras alarmas: si al abrir desbloquear su teléfono ve aplicaciones desconocidas, si al estar en una llamada se escuchan sonidos extraños, si comienza a recibir mensajes con información que se supone que nadie debe conocer como: “hoy te veías muy linda usando esa blusa en el centro comercial”.

Recomendaciones:

Álvarez asegura que, con esta información, las personas no deben caer en la paranoia, pero sí tener insumos para estar alerta, ya que todos podrían ser víctimas de esta amenaza. Es por eso que recomienda no compartir el acceso al celular, desinstalar todo tipo de aplicaciones sospechosas, o, si lo prefiere, restaurar el dispositivo a su configuración de fábrica (tomando las respectivas precauciones como hacer una copia de seguridad de los archivos importantes).

Kaspersky hace parte de la Coalición Contra el Stalkerware, en la que hacen parte otras organizaciones como European Network y Operation Safe Scape. Parte de las recomendaciones que hace esta coalición es que hay stalkerwares que alertan a los victimarios cuando la persona desinstala el software. Esto podría configurarse como un riesgo potencial, ya que podría aumentar la violencia del agresor. “Confíe en su instinto y haga lo que le parezca más seguro. Prepare un plan de seguridad en caso de aumento del abuso, tenga en cuenta si desea por si quiere conservar alguna prueba por si desea tomar acciones legales”.

Investigaciones adelantadas por Kaspersky en Colombia muestran que el 46 % de las parejas comparte abiertamente el acceso a su dispositivo móvil, mientras que el 25 % admite que espía a su pareja.

Hay que destacar que toda persona tiene derecho a la privacidad y nadie está obligado a conceder el acceso a compartir el acceso a su celular. Frases como “si no tiene nada malo que esconder ¿cuál es el problema?” suelen ser usadas para presionar a las personas a ceder en su derecho. También es un hecho que el compartir el acceso al celular no se convierte en una práctica con consecuencias negativas en el 100 % de los casos, sin embargo, la recomendación de los expertos es a no hacerlo.

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